Cardenal Rivera insta cambio social ante cultura de agresión

La sociedad debe trabajar para cambiar a las familias y con ello el entorno donde continuamente se persigue a la familia, degradándola, provocando la muerte a los más pequeños e inclusive a los no nacidos y a las personas más ancianas, instó el cardenal Norberto Rivera Carrera.

En su homilía de este último domingo del año, señaló que en la sociedad "con facilidad se recurre al aborto que suprime la vida humana en el mismo seno de su madre, donde debería estar más seguro".

Con ello, dijo, la "sociedad permite que se manche el alma de los niños con la violencia, el abuso, y con gran indiferencia dejamos a los niños en el abandono" que puede llegar a transformarlos en niños en situación de calle, sin nadie que les inculque valores morales.

En la ceremonia dominical que celebra a la "Sagrada Familia", mencionó que se observa a niños que ya han sido iniciados en el camino de la droga o de la prostitución por personas sin escrúpulos, incluso miembros de su propia familia.

O también, a menores de edad que son obligados a la mendicidad para ponerlos al servicio de redes que los explotan y que entran en una cadena que les impide la superación laboral, social y humana a la que tienen derecho.

Además, se mira a los niños ser objeto de la sociedad de consumo que los empuja al materialismo, sin valores, "secos de algo que los anime en la vida, pensando nada más en los éxitos materiales y no en lo que su corazón pueda compartir con los demás, todos estos son amenazas contra la familia".

El también Arzobispo de México dijo que en la actual cultura se exalta la productividad; donde si la persona no produces ya está estorbando según los parámetros de una sociedad de consumo.

"Sin embargo los ancianos son un tesoro para el hogar y para nuestra sociedad, porque pueden compartir la sabiduría de la vida, con experiencia acumulada en el corazón y pueden transmitir a los hijos y a los nietos los valores que nos hacen más humanos", aseveró.

Rivera Carrera recordó a las personas y a las familias que se ven obligadas a emigrar para buscar un mejor presente y garantizar un futuro a las generaciones venideras: "ojalá que nuestros emigrantes no abandonen la fe que aprendieron en sus hogares antes de partir de nuestra patria".