Muestra "Pulso alterado" experiencias de exaltación emocional

Obras de artistas nacionales y extranjeros como Ximena Cuevas, Felipe Zúñiga, Guillermo Santamarina, Thomas Hirschhorn y Fernando Peña Rodríguez, entre otros, forman parte en la exposición "Pulso alterado", que se exhibe en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

La muestra, una de las visitadas en ese espacio museístico, curada por Sol Henaro y Miguel A. López, reúne piezas propiedad del MUAC, lo mismo que de colecciones privadas, las cuales registran experiencias de exaltación, frenesí, euforia o rabia.

Situaciones que señalan momentos de conmoción en los que las estructuras sociales y anímicas son desbordadas debido a la experimentación con psicoactivos y la sexualidad, el trance de la música y la fiesta, el éxtasis individual o la euforia de las movilizaciones sociales.

Se trata de imágenes y acciones más cercanas al goce que al sacrificio, que reivindican el placer antes que la disciplina, ensanchando las posibilidades de imaginar las formas de la política, se indica en uno de los textos de la exhibición.

Las obras reunidas provienen de ámbitos geográficos diversos, desde finales de los años 70 del siglo pasado hasta la actualidad; funciona, además, como un pensamiento desorganizado que sugiere pistas transversales para que el espectador recorra y confronte distintas representaciones de esas formas del pulso alterado.

La exposición es resultado de una lectura curatorial de las obras del acervo artístico MUAC y sus Colecciones Asociadas, con algunas excepciones externas, que toma como punto de partida experiencias de exaltación y de intensidad a través de una serie de producciones que desestabilizan las imágenes de la realidad y de la norma social.

Entre las obras, que en su mayoría se presentan a manera de instalación, figura la titulada "Putacomunicación", de Felipe Zúñiga, quien exhibe 20 carteles offset, en los cuales toma frases de sujetos anónimos, personajes políticos y estrellas de pop para indagar sobre las formas de identificación social a través de los escritos y pintas habituales en calles y sanitarios públicos.

Asimismo, se presenta el trabajo de Guillermo Santamarina, cuya obra es resultado de la acción que el artista llevó a cabo durante la inauguración de la muestra, cuando lanzó decenas de discos de acetato contra un muro para crear una "escultura" no controlada.

La pieza alude a la conocida pasión de este artista curador por la música como instrumentos de trance y catarsis.

De igual manera, se presenta la pieza titulada "Black exhaust", un coche decorado con cartulinas, pintura, papel aluminio y cubetas de plástico, la cual pertenece a una serie de coches alterados que el artista compró de segunda mano para luego adaptarlos con motivos carnavalescos a través de materiales baratos y reciclados.

Dicha obra hace referencia a la práctica de personalización estética en contextos populares, que denota la pasión por el derroche y la velocidad.

"Pulso alterado" aparece como una manera de leer esos modos de participación social y de intervención politizada que ponen en crisis las lógicas del comportamiento, los paradigmas de normalidad social y sexual o las formas de control de la identidad y los cuerpos.