Defensa de Patishtán estuvo en primer plano en Chiapas durante 2013

Cuando fue detenido aquel 18 de junio de 2000, el profesor indígena Alberto Patishtán Gómez nunca imaginó que 13 años después se convertiría en el primer mexicano de la historia moderna en recibir el perdón presidencial para salir de la prisión.

Su situación también lo llevó a ser motivo de protestas en varios países, donde defensores de los derechos humanos reclamaron su libertad por el proceso al que se le sometió.

Sin embargo, Patishtán dice no sentirse especial por el indulto, pues "soy un ser humano como todos" y añade que su deseo es que los cambios a la ley también sirvan para que presos que están en el país injustamente detenidos obtengan su libertad.

Por ahora, la lucha del tzotzil mantiene es por su salud, después de que en la cárcel comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza y a perder la visión y al ser sometido a varias pruebas médicas se confirmó que tiene un tumor en la parte anterior del cerebro.

Fue sometido a tratamiento y se recuperó, pero desde hace unos tres meses volvió a sentir dolores intensos, razón por la que de nueva cuenta lo trasladaron a los institutos de Neurología y Cancerología en la ciudad de México.

Ahí, se le sometió a tratamiento de radioterapia y fue precisamente en esa etapa cuando recibió la noticia del indulto.

"No tengo proyectos concretos por el momento, yo dije que agradecía a quienes me ayudaron a llevar mi cruz y ahora sería quien los iba ayudar, pero ahora atiendo mi salud", aclara el maestro indígena, y se queja de que debido al proceso al que lo sometieron no recibió la atención médica que su caso requería.

Patishtán lamentó que después de 13 años los gobernantes se hayan dado cuenta de que es inocente de los delitos que le merecieron una sentencia de 60 años, pues "desde un principio hubieran entendido y por eso creo que el indulto es un acto de justicia".

La historia comenzó en 2000, cuando Patishtán Gómez militaba en el PRI y se dedicaba a organizar a sus paisanos para obtener mejores condiciones de vida a través de los llamados programas de asistencia social.

Sin embargo, a principios de junio de ese año, una camioneta de la policía estatal que circulaba por la carretera Escopetazo-Pichucalco fue emboscada pereciendo siete efectivos.

El profesor había luchado con su pueblo por obtener los proyectos productivos, incluso organizó protestas y al parecer eso fue motivo suficiente para sospecharan que con su grupo había participado en el ilícito.

Por ese motivo, el 19 de junio de ese año fue detenido con otros cuatro indígenas señalados como presuntos responsables del ataque a los policías.

El entorno político que prevalecía en ese entonces era nuevo para todos, pues en el país el panista Vicente Fox Quesada fue declarado presidente de México, y en Chiapas una coalición de partidos de oposición había llevado al ex priista Pablo Salazar Mendiguchía a la gubernatura.

En cambio, la administración de la ley poco había cambiado pues Patishtán Gómez fue víctima de varias fallas en el proceso judicial que se le siguió, mismas que a la postre le significaron obtener su libertad.

La gente se organizó y se adhirió a la organización "Pueblo Creute" de la diócesis local que en ese entonces presidía el extinto obispo emérito Samuel Ruiz García y fue ese vínculo lo que llevó a que organizaciones como el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas asumiera su defensa legal y social.

Así, abogados de las organizaciones defensoras de los derechos humanos, el mencionado centro, las organizaciones de la diócesis y el mismo Samuel Ruiz asumieron su defensa por la vía legal y política, pero todo fracasó, cada recurso de revisión que presentaban en cualquiera de las instancias legales, lo perdían.

Su defensa decidió acudir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y en octubre de 2012 se presentó el recurso de reconocimiento de inocencia, que era el último contemplado en el derecho procesal mexicano, con la esperanza de que atrajera el caso y lo revisara.

El 6 de febrero de este año, en una votación dividida de la primera sala de la Corte se decidió regresar el caso al Primer Tribunal Colegiado de Chiapas.

Después de que la SCJN turnara el caso al tribunal comenzó la discusión y el 12 de septiembre de este año también se negó el beneficio del recurso interpuesto, con lo que se confirmó la sentencia de 60 años de cárcel en su contra por el delito de asociación delictuosa, homicidio con violencia y lesiones.

Sin embargo, la esperanza no moría en su familia y en el indígena, pues "sabía que tendría que salir libre porque sé que soy inocente".

El comisionado del gobierno federal para el diálogo en Chiapas, Jaime Martínez Veloz, hizo un diagnóstico de la problemática en Chiapas y consideró que "toda posibilidad de reiniciar las negociaciones con los pueblos indígenas debía pasar por la libertad de Alberto".

La confianza de Patishtán en sí mismo lo llevó a profundizar su creencia católica y estudiar en cautiverio la Biblia, lo que le sirvió para reafirmar su fe y trabajar de lleno con las organizaciones creyentes de la diócesis y también decidió trabajar por la libertad de sus compañeros.

Se dedicó a la práctica de la religión católica y formó en reclusión la organización llamada la "Voz del Amate", ya que fue en ese penal estatal permaneció recluido.

Eso le significó darse a conocer con organizaciones nacionales e internacionales defensoras de derechos humanos, las cuales lo respaldaron con lo que se logró que muchas voces en el mundo reclamaran su libertad.

Sólo quedaba un camino, el indulto presidencial, para lo cual era necesario que se reformara el Código Penal y así sucedió, se hicieron las reformas en el Congreso de la Unión.

Una vez aprobada, el presidente Enrique Peña Nieto publicó en su cuenta de twitter que una vez avaladas las reformas otorgaría el indulto al profesor indígena.

El 30 de septiembre de este año, el indígena se convirtió en el primer mexicano de la historia moderna en recibir el perdón presidencial a través del indulto publicado en los medios oficiales, luego de permanecer 13 años recluido.

En el momento en que el presidente publicaba el indulto, Patishtán permanecía en la cama de un hospital del Distrito Federal recibiendo un tratamiento de 40 radiaciones para combatir el tumor que se le desarrolló en el cráneo.

Se recuperó y haciendo un esfuerzo el pasado 30 de noviembre, regresó a Chiapas y con su pueblo asistió a la Catedral de la Paz en ésta ciudad para dar gracias a Dios por recobrar su libertad.

"Hoy vivo libre físicamente, aunque en lo espiritual siempre lo estuve desde el primer momento que me llevaron a la cárcel", afirmó en ese momento.

"Soy un persona igual que todas, el indulto representa para mí que fui una víctima de la injusticia representa un acto de justicia y ojalá que muchos presos en cárceles del país como fui yo por delitos que se me fabricaron, también obtengan su libertad", anotó.