Acepta gobierno de Sudán del Sur tregua, pero rebeldes la rechazan

El gobierno de Sudán del Sur aceptó un alto el fuego para acabar con la violencia en el país, que ha dejado más de tres mil muertos y unos 60 mil desplazados desde la intentona golpista del pasado día 15, aunque las fuerzas rebeldes lo rechazaron.

En un intento por extinguir la lucha que se extendió por todo el país, "el gobierno de Sudán del Sur acordó poner fin a las hostilidades con los rebeldes", informó este sábado Mawien Makol Arik, portavoz del Ministerio sursudanés de Relaciones Exteriores.

En un comunicado, el funcionario explicó que la tregua aceptada por el presidente Salva Kiir fue anunciada de manera oficial la víspera durante una reunión de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), celebrada en Kenia.

El cese al fuego se produjo ante el llamado de la agrupación regional a ambas partes del conflicto para entablar conversaciones de paz, abundó Arik, según un reporte del sitio All Africa, que divulga información sobre el continente africano.

El vocero de la cancillería dijo que el vicepresidente Riek Machar y ahora el líder de la rebelión, tiene tres días para responder al llamado de alto el fuego y para sentarse a negociar cara a cara con el gobierno de Kiir, legítimo en Sudán del Sur.

Sin embargo, el líder de las fuerzas rebeldes rechazó este sábado el cese de las hostilidades y afirmó que los enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales continuarán hasta que no haya garantías para el pleno cumplimiento del alto al fuego.

En una llamada vía satélite con la cadena británica BBC, Machar aseguró que ya tiene un equipo negociador listo, pero afirmó que no se fía de la propuesta de paz realizada por Kiir.

"Hasta que no se establezcan mecanismos (para supervisar el alto al fuego), si uno dice que hay un cese unilateral de las hostilidades el otro no puede fiarse de que eso sea un compromiso", declaró.

La violencia en Sudán del Sur estalló el 15 de diciembre, cuando Kiir acusó a su vicepresidente y antiguo aliado de intentar un golpe de Estado, desatándose enfrentamientos entre las fuerzas armadas y miembros de la comunidad nuer, a la que pertenece Machar.

Los combates se extendieron de inmediato por todo el país, rico en petróleo, dividiendo a los militares en algunas áreas y elevado las tensiones interétnicas, que siguen presenten en Sudán del Sur pese a su independencia de Sudán en 2011.

Tanto Kiir como Machar están dispuestos al diálogo, pero las pláticas no se han concretado debido al rechazo del gobierno de las condiciones de los rebeldes, entre ellas la liberación de varios políticos que fueron encarcelados en los primeros días de la crisis.

El presidente keniano Uhuru Kenyatta dijo la víspera durante la cumbre del bloque de la IGAD, integrado por Etiopía, Sudán, Sudán del Sur, Kenia, Uganda, Somalia y Yibuti, que deben hacerse esfuerzos para que los dirigentes políticos encarcelados sean liberados.

"Los detenidos son parte del liderazgo de Sudán del Sur y como tal parte de la solución... Deben ser una parte integral del diálogo que va a resolver los problemas de la política subyacente que nos han llevado a esta lamentable crisis", dijo Kenyatta.

Ante el llamado de Kenia, el gobierno sursudanés anunció la víspera la liberación de ocho de los 11 detenidos en relación con el supuesto golpe de Estado del pasado 15 de diciembre, en su mayoría antiguos ministros, como muestra de su disposición para dialogar con los rebeldes.

Mientras que los otros tres detenidos: los exministros de Finanzas, Kosti Manibe, y de Asuntos de Gabinete, Deng Alor, así como el ex secretario general del gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (SPLM), Pagan Amum, seguirán detenidos por cargos de corrupción.