Elecciones, espionaje y economía temas de 2013 en Alemania

En Alemania el panorama político en el 2013 estuvo dominado por las elecciones generales y el escándalo de espionaje practicado por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos en contra de su principal figura pública.

El tema económico estuvo marcado por las perspectivas de auge y los asuntos monetarios por la disminución a niveles récord de las tasas de interés en Europa.

El 22 de septiembre pasado se llevaron a cabo en Alemania elecciones generales, y a pesar de que la canciller federal Angela Merkel y su partido, la Unión Demócrata Cristiana, ganaron los comicios con el 42 por ciento de los votos, ningún partido obtuvo la mayoría.

Por lo tanto, se pusieron en marcha negociaciones entre la CDU, la CSU (Unión Social Cristiana) y el SPD (Partido Socialdemócrata) para formar una coalición de gobierno.

El escándalo del espionaje masivo de Estados Unidos a través de la NSA llegó en junio pasado a Alemania, cuando trascendió que incluso el celular de la canciller federal fue espiado.

Merkel llamó por teléfono al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le manifestó su descontento al respecto y demandó una amplia aclaración oficial estadunidense del asunto.

Por otra parte, el Banco Central Europeo, con sede en Frankfurt, bajó las tasas de interés a niveles mínimos récord en 2013, con el fin de impulsar la economía y evitar el peligro de deflación.

La tasa de refinanciación, la dirigente, se situó en 0.25 a partir del 13 de noviembre, después de haber iniciado el año en 0.75.

El principal índice de la Bolsa de Valores de Frankfurt, el Dax, que agrupa a los 30 mayores consorcios alemanes, superó por primera vez desde su fundación hace 25 años la marca de los nueve mil puntos.

Empezó 2013 en siete mil 600 puntos y el 25 de octubre rebasó la marca de los nueve mil puntos.

El presidente Obama visitó por primera vez Alemania en forma oficial el 18 y 19 de junio tras cinco años en el poder, lo que mostró la frialdad de las relaciones bilaterales, lo que se atribuyó a la negativa de Merkel de autorizar que el político demócrata pronunciara en 2008 un discurso ante la Puerta de Brandenburgo, cuando era candidato a la Presidencia.