Disciplina, de las mayores cualidades de la escritora María Luisa Puga

Considerada una escritora intensa pero sobre todo disciplinada, la mexicana María Luisa Puga, a quien se recuerda mañana a nueve años de su deceso, fue incansable en su labor, ya que la escritura era su rutina y trabajó en ella sin descanso lo mismo en días festivos que en fines de semana.

Para ella, la escritura era un modo de vida, una forma de sentirse parte activa del mundo. Escribía para entender y tocar, porque, según ella, "si yo no me traigo las cosas que veo a la escritura, siento que me quedo afuera. Escribiéndolas las hago reales y las puedo tocar".

"Durante la escritura, pero sobre todo en el momento de comenzarla, hay una angustia, algo que hace sufrir, pero así como tiene la escritura malos momentos, tiene otros fantásticos.

"Los mejores son cuando a uno se le olvida que está escribiendo; estás escribiendo pero ya no eres tú, ya no es tu mano, tu computadora, tu pluma, sino la historia se está contando a través de ti, y esos son los momentos maravillosos. Y hay otros de mucho esfuerzo, muy pedregosos, muy dificultosos...pero todos hay que vivirlos", decía la autora quien nació en la colonia de Anzures de la Ciudad de México el 3 de febrero de 1944, aunque su infancia la vivió en Acapulco.

De acuerdo con una biografía difundida por la Coordinación de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), tras el fallecimiento de sus padres María Luisa viajó a Mazatlán con sus abuelos, señala un sitio monográfico.

Desde joven, Puga tuvo la ilusión de ser escritora y al leer el "Diario de Ana Frank" la escritora comenzó a escribir su propio diario, que con los años se fueron acumulando. Se dice que nunca viajó sola pues siempre la acompañaron.

En 1968, a los 24 años, Puga se trasladó a Europa, época en la que recorrió varios países, incluso viajó a África, donde visitó la ciudad de Nairobi, en Kenia, ciudad que la inspiró para escribir "Las posibilidades del odio".

Diez años más tarde esta novela fue publicada y causó gran expectación entre los críticos, quienes consideraron el tema un tanto exótico, aunque elogiaron su estilo.

Al regresar a México con la convicción de convertirse en escritora, Puga se afilió al Partido Comunista Mexicano.

"Cuando el aire es azul", "Inmóvil sol secreto" y "Accidentes" se sumaron a la lista de libros escritos entre 1979 y 1980.

En 1983 la escritora tuvo una cirugía por un problema en la espalda, refugiándose en la escritura debido a su inmovilidad física, con lo que surgió "Pánico o peligro".

Fue ese libro el que le valió ser reconocida como una de las grandes escritoras de la literatura mexicana ya que con el ganó el Premio "Xavier Villaurrutia".

A partir de ello, Puga impartió conferencias sobre la mujer en la literatura y encabezó todo tipo de eventos literarios.

En 1987 publicó "La forma del silencio" y "Intentos", seguido de "Antonia", en 1989, y "Las razones del lago", en 1991.

En 1996 la escritora recibió el Premio "Juan Ruiz Alarcón" por el conjunto de su obra, e inició la impartición del primer taller literario vía Internet en México.

Un año antes había vivido un secuestro en la cabaña que habitaba cerca del lago de Zirahuén, Michoacán, que le dejó secuelas, se dice que comenzó a sufrir artritis reumatoide, que se le conjugó con un enfisema pulmonar causado por su costumbre de fumar inagotablemente.

En 2002 quedó prácticamente inmóvil, postrada en una silla de ruedas que hizo pintar de rojo y que era empujada por Isaac Levín, su pareja. En ese momento escribió "Diario del dolor" publicado el 2004.

Un año después, el 25 de diciembre, María Luisa murió dejando cuatro de sus novelas sin editar.