Colección de cromos del Museo Soumaya, una mirada al arte religioso

El uso de la imprenta y la evolución en las técnicas de impresión hicieron proliferar el arte cristiano, en específico los llamados cromos, estampas religiosas que pronto llegaron, literalmente, hasta "la cocina" de los fieles en este país.

De ello da cuenta la colección Galas, que se conserva en el Museo Soumaya, donde se pueden observar numerosos ejemplos, muchos de ellos creados durante la llamada "Época de oro del arte de los calendarios (1930-1970)".

En este periodo, señala la publicación mensual del citado recinto, se aprecian obras como "La oración en el Huerto de Getsemani" (anónimo), "San Felipe de Jesús" y "La cruz del camino", de Jesús de la Helguera, y "Francisco de Asís y el lobo", de Luis Améndolla.

De acuerdo con un artículo del padre José de Jesús Aguilar, este tipo de obras escaparon al control de la iglesia y dieron paso a otras manifestaciones de religiosidad popular e incluso a algunos que reflejaban cierto esoterismo o elementos de la Santería, tal es el caso de "La mano de Cristo".

Entre los pintores de la época destacan además de Jesús Helguera, nombres como el de Jorge González Camarena, Armando Drechsler, Martín Alvarado o Mario Chávez Marión, algunos de los cuales se dedicaron a recrear mujeres atractivas o cuadros de la modernidad, y de manera anónima algunos de estos cromos.

Tal es el caso de "El milagro del Tepeyac", que ahora se sabe es de la autoría de Jorge González Camarena (1908-1980).

Preferían el anonimato a ser despreciados por un trabajo que no se valoraba, de hecho, algunos de estos artistas apenas están siendo dimensionados.

Así, la colección de cromos del Museo Soumaya ofrece al visitante la oportunidad de acercarse a una época cargada de nacionalismo, búsqueda de vanguardia y de sensualidad en un tiempo en el que una simple imagen era esperanza para los enfermos, seguridad para el caminante, bendición y protección para la familia y la compañía final del difunto.