Plantean identificar brechas de desigualdad en niños de Chiapas

La investigadora del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Angélica Evangelista, planteó identificar brechas de la desigualdad de las niñas, niños y adolescentes de Chiapas.

La especialista en el tema de la infancia del Ecosur en la Unidad San Cristóbal de las Casas indicó que es indispensable conocer el cumplimiento de los derechos de la infancia en el estado, al visualizar sus necesidades y problemáticas bajo un enfoque de derechos.

En entrevista, refirió que en 2010 más de la tercera parte de la población total de Chiapas eran niñas, niños y adolescentes, lo que representa casi dos millones de personas, y por el tamaño de su población ocupa el primer lugar a nivel nacional.

Resaltó que un trabajo conjunto con el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), se conoció que la población menor de 18 años en el estado supera casi siete puntos porcentuales al promedio nacional.

Aseguró que hay brechas entre indígenas y no indígenas, entre la población rural y urbana, están muy bien marcadas, pues las peores condiciones educativas en primaria y secundaria están en los municipios con menor índice de desarrollo humano, no sucede lo mismo en la media y superior.

Angélica Evangelista expresó que en la investigación en la que se tuvo como socio ejecutor al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), se encontró que la proporción de niñas, niños y adolescentes es alta en todos los municipios.

En términos de población en situación de pobreza, Chiapas es una de las entidades que tuvieron las mayores reducciones en el número de personas en situación de pobreza extrema entre 2008 y 2010, al pasar de 1.7 a 1.6 millones.

Enfatizó que la pobreza afecta particularmente a la infancia y adolescencia en Chiapas, se trata de la entidad con mayor incidencia en pobreza infantil, alcanzando a ocho de 10 niños y niñas adolescentes; cuatro de cada 10 se encuentran en extrema pobreza.

A su vez, reveló que Chiapas vive procesos migratorios diversos, pero sobre todo, complejos, tanto al interior como al exterior de su territorio, pues el estado es tránsito, recepción y expulsor de migrantes, aunque registra los niveles más bajos de captación de menores de edad de 15 a 17 años.

Destacó que en 2011 aumentó en 57.8 la presencia de niñas, niños y adolescentes sin acompañamiento, casi nueve de cada 10 entre 12 y 17 años de edad, y añadió que otra característica de las niñas, niños y adolescentes migrantes es su condición de indígena.

La especialista del Ecosur destacó que la entidad se encuentra en cuarto lugar luego de Oaxaca, Guerrero y Veracruz, al aportar la mayor cantidad de migrantes menores de edad hablantes de lengua indígena.

Señaló que en materia de trabajo infantil, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de 2011, uno de cada 10 niños entre cinco y 17 años de edad está trabajando, hay casi 200 mil niños entre cinco y 17 años que trabajan en Chiapas.

Destacó que en los 28 municipios con el menor índice de desarrollo humano, la tasa de mortalidad oscila entre 25.84 y 43.44 defunciones por cada mil nacidos vivos, registradas en San Andrés Duraznal y Aldama.

Por su parte, la presidenta de la Comisión de Atención a la Familia y la Niñez del Congreso local, Ana del Carmen Valdiviezo Hidalgo, planteó una estrategia integral para localizar y rescatar a los menores trabajadores, a la vez, incorporar a sus padres a la economía y a los hijos el acceso pleno y permanencia a la educación.

El éxito, dijo, no solo será incorporarlos, sino mantenerlos en las escuelas, tienen que ser atractivas. La Unicef reporta más de 60 mil menores en edad escolar fuera de las escuelas, por ello, junto con el Registro Civil se les localiza y entrega gratuitamente acta de nacimiento.

En tanto, el secretario de Planeación, Gestión Pública y Programas de Gobierno, Juan Carlos Gómez Aranda, dio a conocer que se construye un programa de acción para acompañar a la infancia en el siguiente año.

Señaló que rescatan a los niños que realizan trabajos domésticos y los que no van a las escuelas, para garantizarles el acceso pleno a sus derechos.