México vuelve a tropezar y se queda en "octavos" en Francia 1998

La selección mexicana de futbol participó por undécima ocasión en una Copa del Mundo en Francia 1998, donde sorteó la primera ronda, pero quedó eliminado en octavos de final ante Alemania.

Con una base de jugadores que ilusionaron a su afición cuatro años atrás en Estados Unidos, y otros tantos de la entera confianza de su entrenador Manuel Lapuente y que fueron debutantes en la máxima fiesta del balompié, el Tri integró el Grupo E del certamen, junto a Holanda, Bélgica y Corea del Sur.

Tuvo su presentación el 13 de junio en el estadio Gerland, de Lyon, ante los asiáticos, que se adelantaron con anotación de Ha Seok Ju a los 27 minutos, pero en el complemento concretó la voltereta con remate de cabeza en tiro de esquina de Ricardo Peláez (50') y par de anotaciones de Luis "Matador" Hernández (75' y 84').

Una semana después enfrentó a Bélgica en el Parque Lescure, en Bordeaux, donde volvió a poner de nervios a sus miles de aficionados en las gradas, pues el rival lo puso abajo con par de dianas de Marc Wilmots, uno al final del primer tiempo (42') y otro casi de inicio en el complemento (47').

Pero el capitán Alberto García Aspe, de pena máxima (55'), y Cuauhtémoc Blanco (62'), con extraño remate donde se lanzó con las piernas por delante para contactar el servicio enviado por Jesús "Cabrito" Arellano para batir a Filip de Wilde, le dieron la igualada.

Vino entonces el choque ante Holanda en el estadio Geoffroy-Guichard, en St. Etienne, el 25 de junio, donde ambos pelearon por el liderato del grupo y la calificación, mientras Bélgica buscaba ante Corea del Sur un triunfo para seguir con vida.

Como repetición de un patrón, el Tri se vio abajo en el marcador ante la "naranja mecánica", que con anotaciones de Phillip Cocu, al minuto cuatro, y Ronald de Boer, en el 18, tomó ventaja 2-0, aunque pudieron ser más.

En la segunda mitad aparecieron de nuevo Peláez (75') y Luis Hernández (94'), quien punteó el esférico sobre la salida de Edwin van der Sar para el 2-2 con el que calificó a "octavos" por segunda vez en fila fuera de territorio mexicano, y cerró la fase inicial invicto.

Vino entonces el momento de tratar de hacer historia, ganar ese cuarto partido y avanzar a cuartos de final. La tarea pareció muy complicada porque el adversario era Alemania, al que enfrentó en el estadio La Mosson, en Montpellier, la tarde del 29 de junio.

En un primer tiempo cerrado, lo más destacado fue la atajada que Jorge Campos hizo a un zurdazo de Michael Tarnat, pero al inicio del segundo lapso, Luis Hernández puso al frente al Tri muy temprano (47'), pero quedó lejos de ser "Matador" poco más adelante.

Luego de una jugada donde el "Cabrito" Arellano arrancó desde su propia cancha y de estrellar su disparo en el poste, Blanco recuperó el balón y sirvió para Hernández, quien solo ante el portero Andreas Koepke mandó su tiro a las manos de éste, en una clara oportunidad desperdiciada.

Eso le dio vida a unos teutones que se veían confundidos ante el empuje y mejor juego del Tri, que tenía ventaja en un partido por primera ocasión en este mundial, pues siempre vino de atrás, lo que descontroló a los seleccionados y más por tener abajo a una potencia como Alemania.

Juergen Klinsmann emparejó los cartones al 74', y cuando los tiempos extras ya se asomaban, Oliver Bierhoff ganó por alto un balón a Raúl Rodrigo Lara para inclinar la balanza a su favor (86') y acabar otra vez con las ilusiones de la afición, como lo hizo Bulgaria cuatro años atrás en Nueva Jersey desde el manchón penal.

Recordada será la participación de la afición mexicana en esta Copa del Mundo, porque en cada uno de los estadios donde se presentó pintó de verde las tribunas y entonó el "Cielito lindo" durante los partidos.