Reflexionan sobre la vida en la obra "El amor de las luciérnagas"

Una variedad de personajes, con distintas actitudes, desarrollan una reflexión acerca del sentido de la vida en la obra "El amor de las luciérnagas", una comedia inscrita en el realismo mágico.

La puesta en escena ofrece una propuesta divertida, audaz y conmovedora, donde la fantasía juega con la ironía para desplegar distintos temas como el primer amor, las relaciones familiares, la falta de comunicación, y hasta un contexto político.

El Teatro Julio Castillo, del Centro Cultural del Bosque, fue el escenario que albergó esta obra de Alejandro Ricaño, basada en el libro ganador del Premio Bellas Artes Mexicali de Dramaturgia en el 2011, informó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

La pieza se presentó en el marco del primer Festival Luces de Invierno, bajo la dramaturgia y dirección del propio autor, con las actuaciones de Sonia Franco, Ana Zavala, Sofía Sylwin, Sara Pinet, y Hamlet Ramírez.

La historia de esta puesta escénica se construyó a partir de la interpretación que los actores hicieron del texto, con el objetivo de montar espacios, anécdotas y adaptar las acciones que resultarían difíciles de representar.

Se centra en una joven escritora de cuentos infantiles llamada María, quien en el intento de superar una decepción amorosa, viaja a Noruega para continuar escribiendo, y al conseguir una máquina de escribir usada y embrujada, su vida se complica aún más.

Al obtenerla, decide escribir acerca de su doble ficticia, a la cual le pide por escrito que se haga cargo de su vida, y posteriormente, se encuentra durante un paseo por la montaña a una mujer idéntica a ella, pero en su intento de acercársele sufre un accidente.

A su regreso al país, la doble de la joven comienza a apoderarse de sus relaciones, su trabajo, su familia, sus vecinos, y en general de su vida.

En el escenario, se pudo apreciar las dos personalidades de María, las cuales van en búsqueda de su alter ego, y al hacerlo descubren que una nueva vida les espera donde no se imaginan.

La obra empleó para su desarrollo en el escenario un cielo lleno de luciérnagas, logradas con muchos focos intermitentes.

Los personajes en cuestión resultan cercanos y divertidos, debido a que presentan los mismos cuestionamientos, sueños, deseos y amores que las personas viven día con día.