Conmemora EUA masacre en Sandy Hook sin leyes estrictas contra armas

Estados Unidos conmemora hoy el primer aniversario de la masacre en la escuela Sandy Hook, Connecticut, en la que murieron 20 niños y seis maestros, sin que se haya cumplido la promesa de leyes más estrictas en materia de armas de fuego.

La indignación causada por la matanza no ha conducido hasta ahora a ninguna acción legislativa exitosa a nivel federal para reforzar las leyes de control en la venta de armas.

Múltiples medidas de control de armas se desvanecieron en el Senado federal, sin siquiera llegar a la Cámara de Representantes.

El presidente estadunidense Barack Obama ha exhortado múltiples veces al Congreso a actuar en la materia y aprobar leyes que guarden un equilibrio de "sentido común" entre el control de armas y el derecho a portarlas.

Ante la falta de acción en el Congreso, Obama ha tenido que recurrir a su poder Ejecutivo para firmar 23 órdenes destinadas a imponer tímidas directrices orientadas a reducir la violencia armada.

A nivel estatal, sin embargo, si se han registrado algunos signos de cambios legislativos.

En Colorado, donde se han registrado dos de las mayores masacres de los últimos 15 años, legisladores estatales demócratas aprobaron una de las leyes de control de armas más duras del país emitidas este año.

La ley aprobada en esa entidad limita a 15 balas la capacidad máxima de los cargadores de armas automáticas y amplía la verificación de antecedentes sobre la venta de armas privadas.

Sin embargo, poco después de la aprobación de dicha ley, los dos senadores estatales demócratas que la promovieron, fueron destituidos como resultado de plebiscitos revocatorios promovidos por líderes republicanos apoyados económicamente por la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA).

Además de Colorado, otras entidades donde las legislaturas están controladas por los demócratas se han emitido leyes a lo largo de este año para restringir el acceso a las armas, incluyendo Maryland y Connecticut, donde se decretó también la prohibición de rifles de asalto.

Estas tres entidades se sumaron a Nueva York y Delaware en aprobar un aumento en la revisión obligatoria de antecedentes de las personas que deseen comprar cualquier tipo de arma, incluyendo las que son adquiridas a través de internet y en las exposiciones y ferias de armas.

Los avances en estas entidades, han sido contrarrestados en otros estados del país, donde las legislaturas están dominadas por republicanos, que han eliminado algunas restricciones.

En Arizona, por ejemplo, se aprobó una ley que prohíbe a las ciudades o condados destruir las armas que sus agentes de policía decomisan o que recompran al público.

En Kansas y Alaska se aprobaron legislaciones que eliminan las restricciones federales para las armas de fuego fabricadas en dichas entidades, siempre que estas se mantengan dentro de las fronteras estatales.

En Texas, la legislatura estatal aprobó una serie de nuevas leyes orientadas a reforzar el derecho a la posesión de armas, incluyendo un estatuto que reduce los requisitos para portar armas escondidas en la vía pública.

Una nueva ley aprobada por la legislatura estatal en mayo pasado, elimina en Texas los requisitos de "recalificación" que forzaban a los propietarios de armas que deseaban renovar sus permisos para portarlas consigo en la calle, a cumplir un curso de educación continua.

Muchos que favorecen el endurecimiento de las leyes para controlar la venta de armas se sienten frustrados de que el país no ha sido capaz de avanzar en esta cuestión, a pesar de la masacre en la escuela primaria Sandy Hook, en la localidad de Newtown, y otras que se han registrado después.

Repetidas encuestas de opinión a nivel nacional muestran que una mayoría de los estadunidenses favorecen controles más estrictos para la venta de armas, con un 90 por ciento de apoyo a la verificación de antecedentes.

Sin embargo, el apoyo mayoritario no ha conducido necesariamente a la acción en el Congreso, debido a la forma en que está diseñada la arquitectura del sistema político estadunidense y la forma en que se eligen las legislaturas estatales.

El hecho es que a un año de la masacre de Newtown, al menos otros 194 niños menores de 12 años han muerto en incidentes con armas, incluyendo homicidios y suicidios, de acuerdo con un recuento publicado esta semana por la revista Mother Jones.

La revista, que usó reportes de prensa para documentar sus datos, preciso que de los 194 menores fallecidos en actos de violencia armadas, 127 murieron a causa de disparos en sus propios hogares, mientras que decenas más murieron en las casas de amigos, vecinos y parientes.

Unos 72 de los niños se dispararon ellos mismos o fueron muertos a tiros por otro menor. En estos casos, sólo cuatro adultos han sido considerados penalmente responsables.

Al menos 52 de los decesos involucraron a un niño manejando un arma que había sido dejada a su alcance en forma insegura.