Listas zonas arqueológicas de Guanajuato para recibir visitantes

Para las vacaciones de fin de año, el estado se prepara para recibir turistas en sus cuatro zonas arqueológicas abiertas al público.

Plazuelas, en el municipio de Pénjamo; Peralta, en Abasolo; Cañada de la Virgen, en San Miguel de Allende o el Cóporo en Ocampo, son algunas opciones para conocer el pasado prehispánico de Guanajuato.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo del estado, en estas zonas se refleja la importancia cultural del Bajío y un legado único e irrepetible.

Los centros ceremoniales transportan al visitante a una era en la que la disciplina, unión, inteligencia y arduo trabajo eran características que definían a los grupos prehispánicos, que encontraron en Guanajuato una tierra fructífera.

Desde el año 2001 el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) trabaja con el apoyo del Instituto Estatal de la Cultura (IEC), con la perspectiva de desarrollar proyectos arqueológicos con una concepción integral, interdisciplinaria e interinstitucional, dentro de un marco de corresponsabilidad.

A la fecha, son cuatro las zonas arqueológicas abiertas al público, la primera de ellas fue abierta en 2006 en Pénjamo.

Sobre un montículo entre tres laderas separadas por dos barrancas y frente a un fresco paisaje de la Sierra de Pénjamo, se encuentra la zona arqueológica de Plazuelas, la cual fue edificada entre los años 600 y 900 d.C.

En esta zona se encuentran los vestigios de uno de los centros ceremoniales más complejos y sorprendentes de la región.

Para poder llegar, el visitante puede tomar la carretera federal 90, tramo Irapuato-La Piedad.

Aproximadamente a 12 kilómetros de Pénjamo, se encuentra la desviación a San Juan el Alto.

En su viaje el turista puede también disfrutar del centro histórico de Pénjamo, la Hacienda Corralejo, la Tequilera Corralejo, el Fuerte de los Remedios en la Sierra de Pénjamo, así como del balneario de Ojo de Agua Churi.

Otra zona arqueológica, Cañada de la Virgen, hogar de los otomíes, está ubicada en una loma de pendiente moderada asociada a profundas cañadas, con su Casa de los Trece Cielos, la Casa de la Noche Más Larga y la Casa del Viento.

Su descubrimiento enriqueció los atractivos turísticos de San Miguel de Allende, acercándonos al pasado prehispánico guanajuatense. Fue abierta al público en 2011.

Fue en este lugar, donde sus antiguos habitantes levantaron edificios desde los cuales aprendieron a conocer el cielo. Salidas y puestas del sol, la luna y Venus revelan que estos astros desempeñaron un papel muy importante en la vida social, política y religiosa del mundo prehispánico.

Así, los arquitectos construyeron la ciudad en relación al rumbo del oeste y los solsticios de verano e invierno.

El apogeo de este sitio tuvo lugar entre 600 y 900 d.C. en el epiclásico mesoamericano.

Para llegar a Cañada de la Virgen, desde San Miguel de Allende, hay que tomar la carretera que va a Celaya hasta el entronque con la carretera 51 para seguir en dirección de Guanajuato.

Después de pasar a un lado de la presa Ignacio Allende y más tarde por la comunidad de Agustín González, a pocos minutos encontrará indicado el acceso a la zona arqueológica (kilómetro 10+800 de la carretera 51).