Discusión de reforma energética se convirtió en un soliloquio

La discusión de las reservas de la minuta de la reforma constitucional en materia energética se convirtió en un monólogo de insultos, acusaciones y gritos de los legisladores de la izquierda, mientras panistas y priistas los dejaban hablar hasta el cansancio.

Durante casi 20 horas de discusión, 121 oradores hablaron a favor y en contra de la "reforma madre". La Energética.

El primero que habló en la sede alterna, ubicada en el auditorio "Aurora Jiménez" del edificio "E" del Palacio Legislativo, fue el perredista Luis Espinoza Cházaro y concluyó la jornada el presidente de la Junta de Coordinación Política, Silvano Aureoles Conejo.

La discusión se dividió en dos partes. En lo general, cuya duración fue de cerca de seis horas y, después, en lo particular que abarcó 14 horas. Casi 30 minutos duró la votación de los 487 diputados, de los cuales 353 votaron a favor y 134 en contra.

En ese momento el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Ricardo Anaya Cortés, del Partido Acción Nacional (PAN), con voz firme y fuerte dijo:

"Aprobada la reforma constitucional, en lo general y en lo particular, que reforma y adiciona diversos artículos de la Constitución en materia energética. Pasa a las legislaturas de los estados para sus efectos constitucionales".

Antes de la declaratoria del panista, los diputados de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza, empezaron a gritar "México, México, México", mientras los de izquierda: "traidores, traidores, traidores".

Sesión caótica y en donde predominaban los discursos políticos y el debate se encaminaba hacia la denuncia fácil y repetitiva. La discusión de argumentos desapareció por completo.

Incluso lanzaron sus "dardos" contra Carlos Slim, el hombre más rico del mundo y dueño de Teléfonos de México, así como contra el ex presidente Carlos Salinas de Gortari y ex funcionarios panistas, a quienes acusaron de ser los causantes de la pobreza en el país y de haber favorecido a un selecto grupo de empresarios para beneficiarse de la privatización de empresas paraestatales.

El diputado Antonio García Conejo, medio hermano del coordinador de la fracción del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Silvano Aureoles Conejo, utilizó la tribuna legislativa para desnudarse y quedarse sólo en calzoncillos.

Se inscribieron 96 oradores para presentar cerca de 400 reservas a la minuta que horas antes había aprobado la colegisladora. La mayoría de ellos eran perredistas y en menor medida de Movimiento Ciudadano y del Partido del Trabajo (PT), quienes pedían la anulación de todos los artículos transitorios de la minuta.

Los calificativos de mentirosos, burros, entreguistas, porros, traidores y vende patrias se escucharon durante la discusión, en lo particular, de la llamada "reforma madre" del sexenio de Enrique Peña Nieto. La Energética.

Algunos legisladores se atrevieron a hablar del negro futuro que le depara al país en los próximos años y de la posible desaparición de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Otros aseguraron que atrás de la reforma energética se encontraban los tentáculos de las grandes empresas petroleras y de que en un futuro cercano se iban a apoderar de ellas y quedarse con la riqueza nacional. Unos más advirtieron que se estaba entregando el futuro de las próximas generaciones.

Uno tras otro representante popular llegaba a la llamada máxima tribuna del país con la intención de sensibilizar a priistas, panistas, ecologistas y alianciastas del supuesto error que estaban cometiendo con la aprobación de esta minuta.

Sus palabras y argumentos rebotaban y cada una de las reservas que presentaron fueron rechazadas por diputados del PRI, PAN, PVEM y Nueva Alianza.

Algunos perredistas se pusieron camisetas de color blanco con la leyenda "Defendamos el Petróleo" y otros más sacaron una manta con la consigna "Pemex no se vende", en tanto que unos más gritaban: "no nos van a callar".

Durante el debate de esta propuesta se dio una agresión de la perredista Karen Quiroga contra la priista Landy Margarita Berzunza Novelo, quien sufrió una lesión en la cornea izquierda.

Minutos después, la perredista le pediría una disculpa a la representante del partido tricolor y luego una de carácter público.

A decir del perredista Miguel Alonso Raya, al igual que otras reformas privatizadoras, en la energética se están utilizando diagnósticos catastróficos y planteando objetivos que nunca se cumplirán.

En el recinto alterno, donde tuvieron que sesionar los diputados para discutir la minuta enviada por el Senado de la República, hizo un llamado a los legisladores del PRI y del PAN a no mentirles a los ciudadanos utilizando argumentos falsos, en aras de entregar a la iniciativa privada los recursos energéticos del país.

Recordó que esta misma estrategia utilizaron quienes promovieron en 1995 la reforma del Seguro Social, que entró en vigor en 1997, misma que en lugar de resolver los problemas de esta institución sólo sirvió para privatizar el modelo de pensiones.

"La realidad es que esa reforma no resolvió los problemas del Seguro Social, pero sí privatizó el modelo de pensiones de cuentas individuales y hoy, de los 50 millones que tienen cuenta abierta en las Afores, por la densidad de cotización, solamente seis por ciento tendría derecho a una magra pensión", mencionó.

Lo que plantea la reforma al Artículo 27 constitucional, advirtió, le deja a la nación la riqueza en el subsuelo, pero a boca de pozo, los recursos energéticos van a estar a merced del tipo de contrato que se entregue a cada una de las empresas.

"Hablemos con la verdad, digamos con claridad de qué se trata esta reforma, porque yo lamento, compañeros del PRI, que estén tan lejos de Cárdenas y de Calles y tan cerca de Cordero y de Madero en esta reforma", reclamó el perredista.

Lo que se está proponiendo en la reforma, insistió, es expropiarle a la nación la riqueza que tiene en sus recursos naturales y dejar a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, francamente como fierros viejos para operar lo que finalmente cada uno de los contratos le puede otorgar a las grandes empresas", dijo.

Más tarde, en un hecho inédito en la historia de la Cámara de Diputados, el diputado perredista Antonio García Conejo realizó un acto de striper y en su discurso explicó los motivos por los que se quitaría la camisa y los pantalones para quedar sólo en calzoncillos.

"Sí traducimos simplemente el artículo octavo transitorio se llama despojo del territorio, venta, subasta del país, para entregárselo a empresas trasnacionales por sobre los derechos humanos plasmados en los artículos 1 y 4 de la Constitución. Así están despojando a la nación y no me avergüenza porque es lo que están haciendo", dijo.

Ante la mirada atónita de legisladores de las siete fracciones legislativas que veían como se iba quitando la camisa, los zapatos y luego los pantalones, mientras los panistas Ricardo Anaya Cortés y José González Morfín sonreían.

Muchos de los legisladores federales opositores a la reforma energética retaron a priistas y panistas al expresar: "Nos veremos en la consulta de 2015 y esta reforma se vendrá abajo".

En su intervención, el perredista Javier Orihuela García felicitó a los cuatro panistas que votaron contra la reforma energética y que fueron Verónica Sada Pérez, Eufrosina Cruz Mendoza, Patricia Lugo Barriga y Alfredo Zamora García.

A las 12:30 horas inició la votación, en lo particular, de las reformas a los artículos 25, 27 y 28 constitucional en materia energética y, a las 13:10 horas, se bajaría el telón de la reforma constitucional en materia energética.