Vigente el legado del historiador mexicano Luis González y González

El legado del historiador Luis González y González y sus aportes a la microhistoria fueron repasados por discípulos, colegas y especialistas en el tema, reunidos en una jornada organizada por El Colegio de México (Colmex), la cual concluyó la víspera.

Entre los participantes destacaron Enrique Florescano, Enrique Krauze, Andrés Lira, Jean Meyer, quienes disertaron en su calidad de "Discípulos"; la segunda mesa fue "Facetas de Luis González" y a ella asistieron Carlos Roberto Conde, Josefina Mac Gregor, César Moheno y Antonio Saborit.

Mientras que la tercera abordó al historiador y su renovación historiográfica, en las voces de Héctor Aguilar Camín, Thomás Calvo, Álvaro Matute, Alejandra Moreno Toscano y Mauricio Tenorio.

Fue en la última de las cuatro mesas realizadas a lo largo de dos días, en la que se ahondó acerca de la microhistoria, y en ella concurrieron Claudio Lomnitz, Carlos Martínez Assad, Rafael Olea Franco, Beatriz Rojas, y Juan Pedro Viqueira.

Luis González y González, quien cumple mañana una década de fallecido, nació el 11 de octubre de 1925, en San José de Gracia, Michoacán, donde sus padres, junto a algunos tutores particulares, le transmitieron los conocimientos primarios, de acuerdo al portal "academica.mx".

Después ingresó al Instituto de Ciencias de Guadalajara para realizar sus estudios secundarios y de preparatoria.

Posteriormente, cursó tres años en la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).

Al ingresar al Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México, en 1946, se cultivó con profesores como Silvio Zavala, Rafael Altamira, José Gaos, Ramón Iglesia y José Miranda.

Fue en ese periodo en que tomó un gran gusto por la Literatura, las Ciencias Sociales, la Filosofía y la Historia, e incluso visitó hemerotecas y acudió a diversos archivos para complementar sus estudios.

Como resultado escribió "El optimismo nacionalista como factor de la independencia de México" y "Los caciques prehispánicos de Xochimilco".

En 1948, Daniel Cosío Villegas lo invitó a colaborar en la "Historia moderna de México" y "La república restaurada", donde profundizó en el estudio de los campesinos, los indígenas, la cultura y la sociedad urbana.

En 1952, ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, y cursó un posgrado con H. I. Marrou, M. Merleau-Ponty, M. Bataillon y F. Braudel en la Sorbona de París.

En 1956 presentó su tesis en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), titulada "La tierra y el indio en la República restaurada", que le ayudó a obtener el grado de maestro en Ciencias Históricas.

En su producción historiográfica abordó temas como la biografía, la teoría y el método de la historia, la historia pueblerina y la del país, donde incluyó desde la Conquista hasta el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas.

Hacia 1964, dirigió diversas publicaciones como "Historia mexicana", editada por El Colegio de México, "Historia de América", "América indígena", "Humanistas", "Cahiers de l' Histoire Mondiale", entre otras.

Además, elaboró algunas entradas para las enciclopedias "Metódica Larousse", "The New Catholic", y "Grolier".

De entre su obras destacan "Pueblo en vilo", de 1968, de donde se desprenden los orígenes de su microhistoria, considerada un parteaguas en la elaboración de la investigación histórica del país, al incluirse en ella a las comunidades pequeñas y sitiadas, sin importar su condición social y económica.

Tres años más tarde, dicha obra le valió el Premio Haring de la American Historical Association, y en 1983 recibió el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Filosofía.

De acuerdo con el portal "biblioteca.itam.mx", otra de sus más importantes publicaciones, fue "Todo es historia", en 1989, donde logró extender los encantos de lo mínimo: los pueblos, los santuarios, los municipios, o las biografías de los anónimos que asistieron a los enaltecidos, a través de 42 años de microhistoria.

Vale la pena mencionar también "Invitación a la microhistoria", de 1972, "Los artífices del cardenismo", de 1978; "Zamora", de 1979, "La querencia" de 1982, "La ronda de las generaciones" de 1984 y "El oficio de historiar", de 1988.

Además, escribió diversos ensayos y artículos que fueron agrupados en 18 tomos, como "Obras Completas", por la editorial Clío, dirigida por Enrique Krauze, uno de sus más importantes discípulos.

Su labor historiográfica lo hizo merecedor de varios títulos académicos, como miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia, de la Española y, desde 1974, desempeñó el mismo cargo en la Académie des Sciences, Agriculture, Arts et Belles Lettres, de Aix en Provence, en Francia.

Igualmente, fue miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua y, desde 1987, miembro del Consejo de la Crónica de la Ciudad; también fue presidente de la Junta de Gobierno de El Colegio de Michoacán desde su fundación en 1979, y donde fue nombrado Profesor Emérito en 1995.

Hacia 1999, el Rey Juan Carlos I de España, le concedió la Gran Cruz de "Alfonso X el Sabio" y, en 2003, el Senado de la República le otorgó la Medalla "Belisario Domínguez".

En el 2001 fue nombrado " Doctor Honoris Causa" por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, de acuerdo con su biografía publicada en el portal "colegionacional.org.mx".

Luis González y González murió el sábado 13 de diciembre del 2003 en su pueblo natal.