Expone el MAM lado personal e íntimo de María Izquierdo

Tras una década de ausencia, la obra de María Izquierdo, considerada una de las fundadoras de la pintura contemporánea mexicana, regresa al Museo de Arte Moderno (MAM) con la exposición "Archivo María Izquierdo. Del Museo de Arte Moderno".

Silvia Navarrete, directora del MAM, aseguró que se trata de una muestra en la que el recinto a su cargo mostrará la obra que adquirió el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en 2005, y que había estado en bodegas.

Indicó que para esta exhibición se decidió sacar las obras más significativas de dicho acervo, a fin de darlo a conocer y brindar otro rostro de la primera pintora mexicana que expuso en el extranjero.

De acuerdo con Navarrete, es una exposición "íntima" sobre la artista y está conformada por 150 documentos y más de 100 fotografías que ofrecen un rostro nunca antes visto, a través de documentos personales, cartas, fotografías familiares, telégrafos y escritos mecanográfiados.

"Con este material hemos hecho puente con su obra, pues no solo se trata de mostrar documentos, sino de complementarlos con obra que pertenecen al MAM y a otros coleccionistas", mencionó Navarrete, a la vez que detalló que se presentan obras de algunos de los pintores que ella escribió en sus diarios.

En su oportunidad, Gustavo Martínez, curador de la exhibición, dijo que ésta abarca distintos núcleos, como el titulado "La mujer", donde se exponen sus ideas sobre el feminismo.

Otro de los núcleos es "María ante la crítica", que muestra las críticas que tuvo hasta su muerte, registrada en 1995. Mientras que en "María como crítica de arte y promotora cultural", se observa el material que la pintora publicó en diversas revistas sobre otros artistas.

Al final, se presenta un breve bosquejo de las relaciones que tuvo Izquierdo con políticos, artistas y personajes del mundo cultural.

Para Gabriela Kasep, curadora del MAM, poner a dialogar pinturas de la artista con la de otros autores que ella reseñó, así como obras, imágenes y documentos, generan en conjunto un dispositivo mnemónico.

Consideró que un archivo personal no constituye el todo sobre un tema, sino un fragmento. Su formación obedece a un sistema y orden de acumulación individual, a la formación y al resguardo de un índice sobre la vida propia, por lo que a través de este resquicio de la historia moderna, habla la voz de María Izquierdo.

"El público es testigo aquí de su lucha por la difusión del arte mexicano, su opinión sobre los cambios dentro de la sociedad a favor de las mujeres, la relación que mantenía con el propio medio del arte y la cultura -a través de confesiones en cartas, conferencias, documentos -, y, también, su utopía de una hermandad plástica entre México y otras naciones latinoamericanas", indicó.

Por otro lado, se presentó, además, la exposición "La Colección: La Ruptura y sus antecedentes", conformada por más de 60 obras del acervo del MAM.

La exhibición reúne obras de artistas de la talla de Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Carlos Mérida, Gunther Gerzso, Mathias Goeritz, Wolfgang Paalen y Waldemar Sjölander, entre otros.

De acuerdo con la curadora Lelia Driben, la generación de La Ruptura cambió los modos de percepción del arte en México a mediados del siglo XX.

Pero antes, cuando culminaba la Revolución Mexicana, el muralismo surgió como un indiscutible movimiento de vanguardia, inédito en toda América, que -de manera controversial y con sus propias formalizaciones- se vinculó a las tendencias de la modernidad internacional, refirió.

Agregó que después de los "tres grandes" e impulsados, principalmente, por Rivera y Siqueiros, algunos artistas formados en torno a la Escuela Mexicana de Pintura continuaron con una temática folclorizante y epigónica, mientras el orbe avanzaba al compás de la experimentación plástica.

"Contra esas voces se reveló la actitud valiente y profundamente contestataria de Rufino Tamayo y, siguiéndole de cerca, la de Carlos Mérida y Gunther Gerzso.

Ellos, y un poco más tarde Mathias Goeritz, Wolfgang Paalen y Waldemar Sjölander, fueron los modernistas solitarios de México", anotó.

Mencionó que al despuntar los años 1950 comenzó a emerger un grupo que introduce colectivamente lenguajes avanzados, cuyas obras, marcadas por la heterogeneidad, constituyen una sólida y franca apertura.

En ese núcleo, abundó, están Juan Soriano, Pedro Coronel, Alberto Gironella, Lilia Carrillo, Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Kazuya Sakai, Enrique Echeverría, Roger von Gunten, José Luis Cuevas, Arnaldo Coen, Fernando García Ponce y Gabriel Ramírez, entre otros.

A la muestra se suman las obras de Gilberto Aceves Navarro, Tomás Parra, Francisco Toledo, Brian Nissen, Helen Escobedo y Rodolfo Nieto.

"Todos ellos conforman lo que se ha dado en llamar la Generación de la Ruptura. Más que generación cabría asignarle el carácter de movimiento. Y vaya que sí lo fue, tanto que su legado llega hasta nuestros días", concluyó.