Reconocen trayectoria del arquitecto Carlos Mijares Bracho

Es un hecho que la arquitectura es una manifestación compleja, intrigante y maravillosa, se hace con intérpretes, con usuarios, con quienes viven y llegan a transformarla, y es el tiempo el que la convierte en ruina, aseguró hoy aquí el arquitecto Carlos Mijares Bracho (1930), al recibir la Medalla Bellas Artes, en reconocimiento a su trayectoria.

En la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, en esta ciudad, el creador de obras como la Fábrica de vehículos automotores mexicanos, la Parroquia de Ciudad Hidalgo y la capilla del panteón de Jungapeo, en el estado de Michoacán, se dijo agradecido con todos aquellos que a lo largo de su vida le han enseñado "muchas cosas, porque las he aprendido de otros a quienes no puedo mencionar porque nunca acabaría".

"Se ha dicho que la arquitectura puede ser poesía, debo decir que lo he intentado toda mi vida y esto es algo que no me corresponde decir, pero lo que sí puedo decir es que lo que he hecho en un sentido estricto, no lo he hecho yo, sino otros, pero son olvidados, ellos son los intérpretes de la arquitectura: los oficiales, albañiles, los usuarios, todos aquellos que hacen la arquitectura", dijo.

Ante una sala llena, la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, felicitó al homenajeado y consideró que la arquitectura es el único arte que está presente las 24 horas del día con los seres humanos.

La funcionaria se refirió a la arquitectura también como un arte que habita con el ser humano, en casa, trabajo o esparcimiento. "Es el arte comprometido con el ser humano", indicó.

Calificó a Mijares Bracho como un arquitecto que cuenta con una de las trayectorias que más se ha distinguido dentro de la dimensión estética de la arquitectura.

"Es un hombre generoso, de quien admiramos el talento, la pasión y la sensibilidad artística con lo que ha creado una obra destacada, que recuerda el pasado, tiene la mira en el presente y vislumbra el porvenir", mencionó.

"Rendimos homenaje a un artista que ha construido espacios, que transforman armoniosamente nuestro entorno, al autor de espacio y volúmenes concebidos como obra de arte", agregó García Cepeda.

La titular del INBA se refirió a Mijares Bracho no sólo como un arquitecto sino como un académico y constructor, un hombre de reflexiones.

Por su parte, el también arquitecto Fernando González Cortázar elogió la obra artística de su entrañable 'amigo', al tiempo que habló del compromiso y la responsabilidad que los arquitectos tienen con los seres humanos.

"Carlos Mijares es un verdadero clásico. Hablo de esos personajes de la cultura que nos han demostrado con su trabajo que México no pertenece al pasado, que podemos abrir de par en par para que entren todos los aires del mundo y seguir siendo nosotros mismos", dijo.

González Cortázar Artífice se refirió a su amigo como un "maestro, como en la más alta y en la más honda y amplia de las acepciones de la palabra".

"Es mi enseñante, es mi amigo, es mi ejemplo, es un arquitecto de inmensa originalidad y altos vuelos, un pensador profundo, un militante social que asume con alegría y compromiso sus responsabilidades, un amigo sin par, un hombre de la historia y de su tiempo", destacó.

Comentó que con su obra, Mijares Bracho "nos ha mostrado que el futuro será cambiante y sorpresivo como la identidad, todos los días renovada, distinta y siempre la misma", señaló.

"Lo que nos ha enseñado Carlos con su obra y vida es impagable, que todos estamos en deuda con él, lo felicito por el homenaje y al INBA por este acto", concluyó.