Cierra Contradanza actividades 2013 con "Armados tres"

Con el programa "Armado tres", tres piezas que tienen como eje temático la identidad, la compañía Contradanza concluyó anoche sus actividades del 2013, en una función en la que además develó una placa conmemorativa de sus 30 años de existencia.

En el Teatro de las Artes, del Centro Nacional de las Artes (Cenart), la actriz Luisa Huertas, la investigadora Margarita Tortajada y el fotógrafo Ricardo Ramírez Arreola, fueron los encargados de develar dicho reconocimiento.

Cecilia Appleton, directora de Contradanza, considerada una las compañías de danza contemporánea más importantes de México, celebró la clausura de las actividades y dijo que este 2013 fue un año muy fructífero para la agrupación a su cargo.

Sobre "Armados tres", mencionó que la pieza está integrada por tres coreografías: Tonos, Desiertos e Identidades, en las que se dialoga con los significados de la identidad del individuo.

"Cada una de las obras está planteando algo que considero relacionado con este tema de la identidad y que tiene un enfoque y forma de realización diferente", dijo la también bailarina.

Señaló que celebrar tres décadas de "Contradanza" ha sido difícil y todo un reto, sobre todo en un país donde los recursos a la cultura son escasos y las oportunidades pocas.

"Es muy difícil, no es un acto sencillo, se requiere de mucha voluntad, no sólo de mi parte sino de un equipo que siempre ha estado a mi lado, buscando una expresión que no es fácil porque de alguna manera tú te abres a los demás y ubicas que es una estética del cuerpo.

"Pero celebramos que nuestra sociedad este tierna en el sentido de apreciar este tipo de propuestas escénicas, sobre todo porque rompes esquemas estéticos e ideológicos. Vemos al final, al mundo de una persona, de un autor que se atreve a poner en escena una manera de percibir la vida y no muchas coincidimos con eso pero siempre esta ahí presente el otro, al final es difícil mantener una propuesta de danza contemporánea", señaló.

Por lo que hace al primer cuadro de la obra, "Tonos", una mujer intensifica diferentes estímulos de sucesos vividos, configurándolos como imágenes virtuales, que logran crear un espacio con acciones que son tan sólo una posibilidad. Los intérpretes son Mirta Blostein, Yseye Appleton, Mariana Rosales y Martha Tabacco.

"Desiertos" plantea que toda actividad es en sí misma un absurdo. En esta pieza las pasiones absurdas alzan el vuelo y el razonamiento se detiene para encontrar el sentido de la vida. Es interpretada por Yseye Appleton, hijo de la coreógrafa Cecilia.

Mientras que en "Identidades", tres mujeres que representan la juventud, la adultez y la madurez, manifiestan desde su intimidad los anhelos, hábitos, costumbres, ideales y valores que conforman su persona. Las intérpretes son las bailarinas Yohalli Antonio, Cecilia Appleton y Patricia Hernández.