Marcó José Eustacio Rivera un nuevo estilo literario para Colombia

Autor de la novela "La vorágine", José Eustacio Rivera, quien falleció el 1 de diciembre de 1928, trascendió a los escritores de su época por desembarazar la novela nacional del localismo detallista propio de costumbrismo y plasmar a través de una historia la lucha del hombre con la naturaleza.

El escritor colombiano se caracterizó por plasmar una lírica que habla del horror y la crueldad, siempre acompañado de una imaginación desbordada y de gran fuerza expresiva, además de que ahondó psicológicamente en los personajes que creaba por medio de simbolismos.

Nacido el 19 de febrero de 1889 en San Mateo-Rivera, Colombia, en el seno de una familia dedicada a la labores del campo, Eustacio Rivera estudió en los colegios Santa Librada de Neiva y San Luis Gonzaga de Elías, y más adelante en la Escuela Normal Central de Bogotá, en donde fue maestro en 1909.

También se formó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, donde obtuvo el grado de doctor en Derecho y Ciencias Políticas, en 1917.

Desde muy joven se sintió atraído por las letras e influenciado por el romanticismo y los modernistas escribió su primer poema, "Gloria", el cual recita: "yo llevo la cascada que en oscura selva se rompe; y he amoldado a mi cráneo la llanura y se ha encerrado en él la cordillera".

De acuerdo con datos de su vida publicados en "biografiasyvidas.com", el joven escritor se identificó con la geografía de su país, con lo cual logró una poesía llena de emoción. De sus obras escritas entre 1906 y 1909 destacan "Tocando diana", "En el ara", "Dúo de flautas" y "Triste".

Producto de su visión sobre la naturaleza logró interpretar y fortalecer su propia personalidad. El primer contacto que tuvo con los llanos orientales sucedió en enero de 1916 y el segundo en 1918, cuando como abogado viajó a Bogotá, donde conoció a Luis Franco Zapata, figura clave en su obra.

En 1918, en Orocué, Zapata contó sus historias a Rivera, desde lo íntimo hasta lo social, con lo que escribió y publicó en 1924 "La vorágine", su obra más conocida.

Durante una excursión que emprendió con el poeta Alberto Ángel Montoya, cerca de Purificación, sufrió convulsiones y delirios, y tras una recuperación de dos meses regresó a Bogotá y con Antonio Gómez Restrepo en un envío diplomático partió a Perú y México.

Con la celebración de los centenarios de la independencia de ambos países, Rivera conoció a los escritores Amado Nervo, Manuel Gutiérrez Nájera y Juan de Dios Peza, entre otros.

En 1928 fue nombrado delegado de la Conferencia Internacional de Emigración de La Habana y se trasladó a Nueva York, residió en el hotel Le Marquis y luego en un apartamento cerca de Central Park, donde se dedicó a traducir "La vorágine" al inglés, para luego llevarla al cine, proyecto que nunca se concretó.

Además, trabajó en una nueva obra en la que develaba algunos de los oscuros manejos del representante de la empresa petrolera Standard Oil y de altos funcionarios del gobierno de su país.

Realizó otras destacadas actividades, como recibir un homenaje en la Universidad de Colombia. Pronunció un discurso en la comida organizada para honrar al piloto Benjamín Méndez, dos días antes del histórico vuelo entre Nueva York y Bogotá. Luego de la partida del avión Rivera comenzó a sentirse mal.

En un principio el diagnóstico del médico fue gripe, sin embargo, poco a poco el escritor decayó en un grave estado que, tras cuatro días en coma, le llevó a la muerte el 1 de diciembre de 1928. Su cuerpo fue repatriado a bordo de un barco de la United Fruit hasta la ciudad de Barranquilla.

Una vez en su país se le rindieron honores, y, remontando el río Magdalena, llegó finalmente a Bogotá el 7 de enero de 1929, donde fue velado en el Capitolio Nacional, al que asistieron más de 15 mil personas. Finalmente, dos días después fue sepultado en el Cementerio Central, en medio de discursos y multitudes.