Debe Azevedo relanzar a la OMC: Le Monde

El brasileño Roberto Azevedo tendrá la difícil tarea de relanzar a la OMC, pues está en crisis y es necesario que contribuya a repartir los frutos de la industria, la agricultura y los servicios lo más racionalmente posible, opinó hoy Le Monde.

El rotativo francés comentó este miércoles la elección de Azevedo para sustituir a Pascal Lamy en la dirección general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), a partir del próximo 1 de septiembre, cambio que vislumbró como una nueva oportunidad para la institución.

"Azevedo debe sacar a la OMC de la parálisis", tituló su comentario editorial, en el cual destacó que el organismo multilateral es el más representativo e igualitario, ya que es necesaria la unanimidad de sus 159 Estados Miembros para que un texto se convierta en ley.

Resaltó que en la OMC, Jamaica pesa tanto como la Unión Europea (UE) y que su órgano de solución de controversias lo mismo condena a Estados Unidos como a Filipinas por el incumplimiento de las normas de competencia.

Su misión es indispensable para la regulación de la globalización, pero desde su creación en 1994, la OMC "no decide nada, sólo aplica", juzga a los culpables de deslocalización y defiende el libre comercio, agregó.

Sin embargo, la OMC esté en crisis, lamentó y refirió que desde 2011 ha sido incapaz de concluir las negociaciones de la Ronda de Doha, destinadas a beneficiar a las naciones en desarrollo de un comercio mundial controlado hasta entonces por los países industrializados.

La razón de este fracaso es que los países ricos no quieren conceder los beneficios comerciales a BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), a los que juzgan altamente competitivos y desarrollados como para enfrentar la misma competencia que ellos, explicó.

Los grandes emergentes por su parte reclaman que su desarrollo aún es insuficiente y quieren proteger sus zonas sensibles, añadió.

Para Le Monde, el futuro jefe de la OMC deberá tirar esta parálisis, ya que el no hacerlo significaría el regreso a las prácticas comerciales injustas impuestas por los más fuertes y el resurgimiento del proteccionismo.

Azevedo tendrá que explicar a los Estados miembros que el enfoque ya no puede ser sólo mercantil y que habrá de incluir en sus debates la lucha contra el cambio climático, la protección del trabajo, la seguridad alimentaria y la racionalización de la producción, concluyó.