Tiene reforma a la Curia Romana sello latinoamericano

La reforma a la Curia Romana que prepara el Papa Francisco busca tener el mayor consenso posible, pero tiene un especial sello latinoamericano.

No sólo por la nacionalidad del Papa, sino también por el protagónico papel que ya desempeña el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, coordinador del grupo de los ocho purpurados que asesoran al pontífice en el gobierno de la Iglesia universal, conocido como G-8.

Activo arzobispo, políglota y "eterno papable", el pastor de Tegucigalpa ha sido uno de los cardenales más activos en la recopilación informal de los pareceres de todos los obispos (en especial de lengua española) sobre cuál deberá ser el semblante de la nueva estructura del Vaticano.

Uno de los momentos claves de esta consulta tuvo lugar en la ciudad de Panamá del 13 al 17 de mayo pasados, en la asamblea ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).

Dos cardenales y más de 60 obispos sesionaron con un espíritu especial: por primera vez lo hacían bajo el pontificado de un Papa venido de continente.

Según refirieron a Notimex fuentes confidenciales, ese encuentro fue el momento ideal para la consulta pedida por el Papa al G-8. Bajo la moderación de Rodríguez Maradiaga, muchos de los prelados presentes se desfogaron.

Por ello la Curia Romana salió muy mal parada. Varios obispos se quejaron, por ejemplo, de malos tratos por parte de los oficiales vaticanos, porque no les reciben debidamente e incluso "les ponen los pies en la cabeza".

En el debate tomó la palabra el nuncio apostólico en Panamá, Andrés Carrascosa Coso, para defender a Roma. Pero no logró convencer a sus interlocutores. Quienes estuvieron presentes refieren de un momento tenso, casi polémico.

Rodríguez Maradiaga logró captar las propuestas de ahí surgidas que se resumen en una gran exigencia de internacionalización, tanto de la Curia como del Colegio de Cardenales. Mayor apertura y colegialidad. Una solicitud en la que coincide buena parte del episcopado latinoamericano.

Aparte y sobre las novedades traídas por Francisco el arzobispo mexicano de Monterrey, Rogelio Cabrera, sostuvo que la predicación del Papa sólo pide volver a lo esencial.

"(Sorprenden sus gestos) porque ocurre como en las casas, uno las va adornando por cariño hasta que llega un momento en que se pierde lo esencial. A veces se debe adornar y otras se deben quitar adornos. A veces hay que volver a la simpleza de la estructura misma de la Iglesia, porque las apariencias pueden desviar de la realidad", dijo a Notimex.

Por otra parte, Francisco Nazar, vicario episcopal para las poblaciones indígenas de Formosa (Argentina), aseguró que la reforma de la Curia le va a costar mucho al Papa y por ello recibirá ataques como Jesús, "porque vendrán desde adentro".

"No es fácil que un continente europeo de mucho poder en todo sentido y también eclesial, que ceda rápidamente. Debemos mirar los signos de los tiempos, esto no es una lucha de continentes o lugares, es una lucha de una Iglesia nueva que se quiere proyectar. Todo el mundo católico debe aprovechar porque es un momento de Dios, queramos o no".

"Renunció un Papa porque no supo cómo llevar la cosa, quizás el último Papa europeo, y abrió las puertas al espíritu que eligió a un hombre del continente latinoamericano. Hay que aprovechar, ver, desestructurar y salir de los sótanos", aseguró.

Estableció que Jorge Mario Bergoglio promoverá, sobre todo, un "cambio simbólico" porque la Iglesia "debe dejar de ser una monarquía", algo que "Jesús nunca quiso".

"El mayor problema de Jesús fueron las instituciones, se peleó contra los sumos sacerdotes. La Iglesia es la comunidad de hermanos y de hermanas que se reúnen y que creen en su Dios, le rezan y que viven relaciones sociales, económicas y políticas justas. Es eso y nada más", ponderó.

"No se puede hacer un cambio de estructura sin cambiar nada. El Papa tiene mucha conducción y es un hombre muy político en el sentido amplio de la palabra. Lamentablemente es un hombre mayor, pero sabe hacia donde quiere ir", apuntó.