Termina Banksy residencia en Nueva York tras crear decenas de piezas

El artista británico del grafiti conocido como Banksy terminó hoy la residencia que hace un mes inició en esta ciudad y que dejó como resultado decenas de piezas, muchas de ellas ya destruidas y al menos una de ellas preservada bajo una capa de fibra de vidrio.

Con una serie de globos pintados hoy en el condado de Queens, Banksy se despidió de Nueva York. En el sitio de internet que montó para el proyecto, al que tituló "Mejor afuera que adentro", escribió: "Y eso es todo".

Agregó: "Gracias por su paciencia. Ha sido divertido. Save 5pointz, adiós". La referencia a 5pointz apunta al edificio de Nueva York que está completamente cubierto de grafiti, que sirve como vivienda de rentas bajas para artistas y que puede ser demolido para construir un residencial.

Para muchos neoyorquinos, la residencia de Banksy desató una furiosa carrera para ver las piezas antes de que fueran destruidas, alteradas o, en el caso de las esculturas e instalaciones, simplemente desmontadas.

Varios sitios de internet se encargaron de hacer mapas que señalan los puntos exactos de la ciudad donde se encuentran, o encontraban, las piezas.

La residencia fue una especie de experimento planteado por el artista británico para ver la manera en que reaccionaba la gente de Nueva York a sus piezas. Las reacciones fueron tan diversas como los habitantes de la ciudad.

Destaca el caso de un pequeño castor pintado en un muro de un barrio de bajos ingresos al este del condado de Brooklyn.

En cuanto un par de habitantes descubrieron que gente que no era del barrio visitaba la zona, decidieron cubrirlo y cobrar 20 dólares a todo el que quisiera tomarle una fotografía. La pieza ahora está destruida.

En muchos otros casos, artistas del grafiti local pintaban por encima de las piezas de Banksy, en algunos casos despertando la ira de los aficionados a las piezas, que al menos en una instancia sometieron con violencia al hombre que dañó un mural. Más tarde, vecinos restauraron la obra.

En un edificio en Manhattan, los dueños decidieron recubrir la obra con fibra de vidrio con el fin de que nadie pudiera dañarla.

Banksy también pareció gastar bromas al público. Montó un camión con peluches de animales de granja que emitían sonidos, lo que era una referencia a cómo estas criaturas son llevadas al matadero.

Asimismo, vendió mediante un asociado que montó un puesto en Central Park piezas que valen mil dólares en tan sólo 60 dólares. Durante el experimento, de seis horas, sólo se vendieron cuatro obras.

Finalmente, Banksy pintó una figura nazi en un cuadro que adquirió uno de sus asociados en una tienda de caridad. De manera anónima, con la nueva figura pintada, el cuadro fue regresado a la tienda de caridad, que ha anunciado una subasta con el fin de apoyar a neoyorquinos sin hogar.