El documental es la manera más honesta de hacer cine: Lech Kowalski

El cineasta estadunidense Lech Kowalski, quien se ha caracterizado por romper límites y capturar con su cámara la dureza de la marginalidad, lamentó que en la actualidad la industria fílmica sólo esté interesada en las grandes producciones, y deje de lado géneros como el documental, el cual es la manera más honesta de hacer cine.

De visita en la Ciudad de México para presentar una retrospectiva de su trabajo, en el marco del 8º Festival Internacional de Cine Documental DocsDF, Kowalski señaló en entrevista con Notimex que actualmente la industria fílmica está en la bancarrota porque sólo se interesa por películas comerciales.

"Creo que el documental es una reacción al control corporativo de las grandes compañías dedicadas al negocio del cine, porque retrata la realidad de cualquier parte del mundo y es ahí donde radica su valor como género cinematográfico", apuntó el director de "Dead On Arribal" y "Under Underground".

Abundó que los cineastas utilizan el documental para compartir con el espectador situaciones reales, verdades que no se ven en otros medios de comunicación, "la gente está cansada de las mismas historias y quiere ver nuevas temáticas en el cine".

En su caso, detalló casi todas sus películas están relacionadas con su vida, "son historias que me han marcado, no soy de esos directores que buscan noticias en los periódicos para después hacer un documental".

Lech Kowalski indicó que el documental vive en una ambivalencia, porque por un lado es un género que no requiere de cantidades exorbitantes de dinero para realizarse, pero por el otro lado tampoco tiene oportunidades de exhibición.

"Aunque en la actualidad la Internet permite que el trabajo de un cineasta pueda ser visto en cualquier parte del mundo, los realizadores no podemos depender sólo de este medio, así que ahora se deben preocupar no sólo por hacer una buena película, sino de cómo y dónde la puede exhibir", señaló.

Sobre el avance de la tecnología que permite filmar un documental con dispositivos móviles, Kowalski apuntó que esto es una muestra de que la manera de hacer cine está cambiando, "se ha vuelto más íntimo, pero tenemos que seguir aprendiendo, pero estoy convencido de que las técnicas cambiarán constantemente".

Como parte de las actividades del DocsDF, el cineasta impartió un seminario a jóvenes, y sobre esta experiencia compartió que "me sorprende la pasión que existe en la gente que trabaja y disfruta del cine; también me ha sorprendido que muchos mexicanos conocen el cine que hago".

Aplaudió que se realicen festivales como DocsDF porque llegan a la gente y crean un puente entre el público y los realizadores, "yo me siento como parte de una familia, porque la gente conoce tu trabajo y eso me inyecta energía para seguir haciendo lo que hago".

Actualmente, Kowalski trabaja en una película que habla sobre la revolución de la clase media, de cómo está aprendiendo a pensar y a crear movimientos sociales, "empecé a filmar en junio en ciudades de Polonia, Reino Unido, Francia y Rumania, y me interesa adentrarme al mundo de las revueltas, su contexto y su trasfondo".

Lech Kowalski nació en Londres en 1950, tiene raíces polacas y se mudó a Nueva York cuando era muy joven. A los 14 años filmó su primera película con una cámara Súper 8. Estudió en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York y dirigió cerca de una docena de filmes pornográficos.

En 1977 filmó su primer documental "Sex Stars" y cuatro años después "D.O.A"., la primera de sus tres películas acerca del Punk (Sex Pistols, Johnny Thunders y Dee Dee Ramone).

Su consagración llegó con "Al este del paraíso", que completa su trilogía polaca integrada por "La fábrica de botas" y "En la carretera de Hitler", con la cual ganó a Mejor Documental en el Festival de Venecia 2005.

Kowalski ha mencionado como sus principales influencias el neorrealismo italiano, el jazz y el blues, además de películas como "Los olvidados" (1950), de Luis Buñuel; "La batalla de Argelia" (1965), de Gillo Pontecorvo; y "The harder they come" (1972), de Perry Henzell.