Persisten viejos dilemas de América Latina: Sanguinetti

Después de ocho años de bonanza internacional, con precios elevados de exportación e intereses bajos, persisten los viejos dilemas en América Latina, advirtió el ex presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti.

En un artículo de opinión publicado este jueves en el diario El País, indicó que persisten dilemas de populismo o democracia, economías abiertas o cerradas, pero ahora agregamos una nueva y profunda grieta entre Atlántico y Pacífico.

Sanguinetti se preguntó si el tiempo la cerrará o por el contrario la irá ahondando.

El ex mandatario refirió que cuanto más proclama su integración y más organismos crea, América Latina menos parece revertebrarse.

"Varias divisiones transversales van creando un entramado confuso de instituciones superpuestas, de orígenes circunstanciales, que no superan los particularismos nacionales", subrayó.

Puso como ejemplo, para empezar, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), una construcción política en la que se deja fuera a México y América Central.

"El ya más que centenario concepto de "América Latina" se abandonó de un plumazo en nombre de una identidad sudamericana inexistente", resaltó.

Se refirió a la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), la cual fue pensada para integrar a toda la comunidad latinoamericana y en la que sí entran México y todo el Caribe, desde Cuba a Barbados.

No obstante, aseveró que son 33 países sin identidad cultural clara y que simplemente procuran constituir una especie de OEA (Organización de Estados Americanos), pero sin Estados Unidos.

Sanguinetti sostuvo que viejas estructuras sobreviven al mismo tiempo y añadió a ello a la Aladi (Alianza Latinoamericana de Integración), que se imaginó en su época --1960-- como un proyecto amplio de liberalización comercial y fue construyendo un interesante tejido jurídico hasta que la velocidad del más lento le fue quitando revoluciones.

Por otro lado, desde 1975, el Sela (Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe) intenta coordinar las políticas económicas de 28 países, con resultados académicamente interesantes, pero políticamente irrelevantes, dijo.

No olvidó los intentos regionales como el Mercosur (Mercado Común del Sur), que nació en 1991 con un enorme impulso político, emanado de la restauración democrática de la región o la Comunidad Andina de Naciones, que está desde 1969 y que no integra a Chile ni registra sintonía entre sus miembros.

Afirmó que lo más rescatable de esa región es la Corporación Andina de Fomento, un banco muy dinámico, que ha ampliado su radio de acción, tiene incluso socios extracontinentales y financia con eficacia proyectos de desarrollo.

Agregó que recientemente, al amparo de nuevas realidades políticas, está el Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que, impulsada por Hugo Chávez desde Venezuela, reúne a los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua, San Vicente, Antigua y Barbuda, además del comunismo monárquico de Cuba.

Por último, apuntó que en otro orden y con otro signo, irrumpe con fuerte impacto la Alianza del Pacífico: México, Colombia, Perú y Chile, y --en vías de incorporarse-- Costa Rica y Panamá.