Busca "Danza de la muerte" arraigar la tradición del Día de muertos

Como una forma de arraigar la tradición del Día de muertos, fue creado el espectáculo escénico "Danza de la muerte", concebido, actuado y dirigido por el maestro Shanti Oyarzabal, quien lo presentará el próximo jueves en la Casa del Lago, de esta ciudad.

La pieza forma parte del programa El Cenart sale a la calle y se presenta cada año desde el 2005 en distintos recintos de la ciudad de México.

En entrevista con Notimex, Oyarzabal destacó que esta pieza que combina el teatro y la danza, fue creada en 1994 y está inspirada en piezas arqueológicas, deidades prehispánicas y sobre todo en la dualidad de la vida y la muerte, lo que la hace una pieza única en su tipo.

Explicó que, debido a que trabaja con las diferentes posibilidades de la inmovilidad, para él los ídolos prehispánicos o las esculturas de piedra son como una foto fija que capto el escultor o que quiso representar como parte de un contexto.

"La posición en sí es como una foto fija y yo me pongo a imaginar que puede haber antes, que puede haber después, cómo se puede desarrollar en esa posición, qué movimiento tendría la cabeza, los brazos y de ahí en adelante surge una serie de propuestas", apuntó.

Consideró que no se trata de una descripción de las leyendas prehispánicas, ya sea el mictlan o la idea de personificar a mictlantecuhtli como el señor todo poderoso, se trata de una idea abstracta, más general de lo que sería la muerte.

Detalló que desde el 2005 se integró el personaje de "la vida" por lo que ahora se trabajan estos dos elementos como componentes de la misma dualidad.

El maestro señaló que a lo largo de 19 años, la pieza ha sufrido diversos cambios, ya que siempre hay cosas nuevas que van ocurriendo o cosas que ya no funcionan y se cambian, aunque la estructura es la misma.

Uno de los factores que han influido en los cambios es la edad de él como ejecutante, pues la coreografía exige mucho a nivel actoral y físico, entonces la obra se tiene que adaptar de manera que la pueda interpretar sin sufrir alguna lesión.

"No considero que las cosa permanezcan fijas para siempre y que se repiten cada año, sino que evolucionan, además que con el tiempo uno también se tiene que adaptar a las nuevas condiciones físicas de la edad", detalló.

Oyarzabal recordó que la coreografía nació en el contexto de la ofrenda de muertos que realiza cada año el grupo Calaca en la Casa de las Culturas de Berlín, Alemania.

"Traté de abordar el tema de la muerte pero quería hacerlo de forma distinta, no que fuera a través de una obra teatral con palabras sino a través del movimiento y de ahí nació una danza de la muerte, la muerte que danza", abundó.

El maestro explicó que otro de los puntos sobresalientes de la coreografía es que también está inspirada en toda la cultura popular de la muerte que en ocasiones se aparece chistosa, juguetona, coqueta, pero sobre todo impredecible.

Lo que de acuerdo con Oyarzabal fue un factor muy importante para trabajar a través del movimiento y simplemente, con la ayuda de dos máscaras, provocar o comunicar toda una serie de emociones y sensaciones al público.

También se refirió a la aceptación que ha tenido en otras partes del mundo donde no se tiene una cultura o tradición de la muerte, el maestro señaló que justamente el reto fue cautivar la atención y el interés de gente que no tiene ningún antecedente cultural como el que se tiene en México.

Destacó que este tipo de gente sale cautivada de las presentaciones ya que, además de la música y la escenografía, ven que el que baila en esencia es como un dios que muere y cobra vida la muerte.

La pieza se ha presentado en diferentes partes como en Noruega, en Rumania o Alemania, donde les ha impactado", reiteró.

En cuanto a la producción, Oyarzabal destacó la escenografía compuesta por velas y flores de cempasúchitl, así como la música del grupo "Tribu" y del compositor fallecido Jorge Reyes, son elementos que brindan una atmósfera muy particular.

El maestro señaló que este año espera que la gente se quede con la impresión de confrontarse ante el hecho real y artístico de la muerte, que es inevitable e ineludible.

"Creo que es una puesta en escena que llega a los sentidos y que puede conmover y darle a la gente otra visión de lo que normalmente están acostumbrados a ver; mi interés es poder tocar las fibras sensibles del espectador", aseguró.

"Danza de la Muerte" se presenta, de forma gratuita, el jueves en la Casa del Lago y el sábado en el Antiguo Palacio del Arzobispado, que alberga el Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cómo parte del programa El Cenart sale a la calle.

Shanti Oyarzabal es originario de la Ciudad de México. Estudió Antropología Social, pantomima y actuación. Luego, interesado por la fuerza del gesto y del silencio viajó a París, donde estudió con Etienne Decroux y participó en diferentes talleres con el grupo de danza butoh Sankai Juku, y con los maestros Yves Lebreton y Shiro Daimon, entre otros.

De acuerdo con sus datos biográficos, en 1990 fundó el Teatro Inercia, en Berlín, ciudad donde residió entre 1987 y 2010.

Tiene en su haber diferentes espectáculos que ha presentado en festivales de Europa, así como en galas y museos. Como maestro ha desarrollado un concepto de entrenamiento corporal para actores, bailarines y mimos que imparte en diferentes instituciones y escuelas.