Historias y misterio emanan del famoso Panteón de los Ingleses

Un payaso rebelde británico, el médico sajón más longevo en tierras hidalguenses, el judío inglés más cruel con los mineros y la trágica historia de unos enamorados, son algunas de las leyendas que emanan del Panteón de los Ingleses.

Ubicado en el cerro más alto de Real del Monte, este es el mausoleo más visitado en Hidalgo, donde se ubican 758 tumbas, todas ellas de mampostería fina, algunas con pequeñas estaturas y lápidas con los nombres de aquellos ingleses quienes dieron auge a la minería en este lugar.

Por su nombre podría pensarse que en este sitio únicamente reposan los restos de ingleses, sin embargo, también irlandeses, escoceses, tres chinos, una enfermera holandesa y algunos alemanes, son algunas de las personas que descansan ahí, muchos de ellos de la logia masónica.

María del Carmen Hernández Skewes, hija de Inocencio Hernández Lara, mejor conocido como don Chencho, sepulturero y guardián por casi medio siglo, desde hace 5 años, es la encargada de resguardar y dar mantenimiento al este lugar, también funge como guía de turistas, pues este Panteón forma parte de los atractivos del Pueblo Mágico.

Su padre, casado con una inglesa, tuvo la oportunidad de ser nombrado por la reina Isabel II, en 2005, miembro de la orden del imperio británico por su labor desinteresada en cuidar el cementerio. Es el primer hidalguense y mexicano que recibió este nombramiento.

Cuenta de este lugar que la tumba de Roberto Tindal, doctor en medicina, es uno de las más visitadas, data de 1834, cuya principal característica es que, a excepción de un cuerpo, todos los demás fueron sepultados con los pies hacia el oriente del continente americano, hacia Inglaterra.

Otra historia es la de Richard Bell, payaso británico quien falleció en 1875 a la edad de 63 años, la historia relata que al llegar de Inglaterra a la ciudad de México dio una función de circo a Porfirio Díaz, cuando aún era militar y quien era considerado un hombre serio y muy rígido, sin embargo no contaban con que el payaso Bell le sacaría más de una sonrisa, incluso carcajadas.

En su llegada a Real del Monte, este excéntrico personaje no encuentra con vida a muchos de sus amigos quienes llegaron desde la Gran Bretaña a laborar en este lugar, lo cual le causa tristeza y como última petición antes de morir fue que lo sepultaran dando la espalda hacia su país, pues de esta manera daba las gracias a México por su calidez y apoyo en su actividad en el circo.

El desprecio hacia los ingleses se debe a que lo rechazaban porque pertenecía a un circo de payasos pobres, relató María del Carmen.

El panteón y las tumbas están en medio de decenas de árboles gigantes, fue construido en honor a un judío inglés, capataz de la mina de Real del Monte, a quien se le conocía por ser despiadado y cruel con la gente, quien lo ignoró y derivado de ello, muere de tristeza y soledad.

En promedio hay 300 que no tienen lápidas ni estatuas ni nombres, ya que ahí fueron sepultados aquellos trabajadores quienes únicamente llegaron a la localidad a laborar en las minas y que no tuvieron un futuro y ahí fallecieron, la mayoría sin familia.

Este mausoleo aún está en funcionamiento, por lo que quien desee ser sepultado ahí, tiene derecho siempre y cuando se haya casado con una mujer u hombre descendiente de origen británico, concluyó con la entrevista.