Crecimiento de un país no debe limitarse sólo a su PIB: experto

Limitar el crecimiento de un país a su Producto Interno Bruto (PIB) puede ponerlo en riesgo de caer en una crisis, pues no toma en cuenta el estado de sus recursos naturales.

Así lo advirtió Mathis Wackernagel, creador del índice "huella ecológica", un instrumento que permite medir, a nivel global, cuánta naturaleza utilizamos y con cuánta disponemos, al señalar que las políticas públicas tienden a enfocarse en el desarrollo, y suelen olvidar el patrimonio ya existente.

En el Ciclo de Conferencias "Nuevos paradigmas y universidad en el siglo XXI", convocado por la Universidad Iberoamericana afirmó que ello, a largo plazo, puede derivar en un colapso económico, dijo que México no es un país sustentable.

La anterior afirmación en el marco del pronunciamiento del secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan José Guerra, quien señaló que el bajo uso de energías renovables representa una pérdida de 7 por ciento del PIB.

De acuerdo con el ponente, además de la huella ecológica no existe ningún otro sistema que compare la capacidad regenerativa del planeta con la demanda humana de un modo tan comprensivo.

En un comunicado de la UNAM, planteó que dentro de este instrumento, se incluye la "biocapacidad", la cual representa el área de tierra y mar biológicamente productiva que requiere un individuo o población para producir todos los recursos que consume y absorber los desperdicios que genera, usando la tecnología actual.

Según Global Footprint Network, organización fundada por Wackernagel para la medición de la huella ecológica a nivel mundial, México presenta un déficit de biocapacidad de entre cien y 150 por ciento, lo que coloca al país en la lista de deudores ecológicos de la fundación.

México, de acuerdo con datos de la organización en 2005, cuenta con una huella que supera el doble de su biocapacidad actual, es decir, para mantenerse productivo, el país gasta dos veces más recursos de los que posee.

La medición de la huella ecológica, conjugada con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) propuesto por Naciones Unidas, es la única forma en que se puede determinar el índice de desarrollo sostenible de una nación, afirmó Wackernagel.

Recomendó que los países deben considerar que la naturaleza tiene presupuesto, que la biocapacidad es la moneda del siglo XXI, y que el interés por hacer frente a su déficit ecológico es una prioridad para lograr el crecimiento.