El reto del alpinista Carsolio: apoyar inventos ecológicos mexicanos

La vida del alpinista Carlos Carsolio siempre ha estado relacionada con la naturaleza, pero hoy, su mayor reto es el de apoyar inventos ecológicos de mexicanos.

Carsolio Larrea concede entrevista a Notimex, donde habla de su carrera deportiva, sus logros en la montaña y tras el retiro de la práctica deportiva, encontrar la forma de seguir en contacto con la naturaleza patentando inventos de mexicanos.

"Toda mi vida ha sido en torno a la exploración, a la innovación. En alpinismo llegue a nivel de vanguardia mundial, tenía 22 años, cuando escalé el abismo más grande del mundo. La ruta no ha sido repetida por su dificultad, es alpinismo de vanguardia", dice orgulloso.

Carlos Carsolio ascendió en 1985, el espolón Sudeste del Nanga Parbat de 8,125m, en la cordillera del Karakoram-Himalaya en Pakistán. En ese ascenso escaló la pared del Rupal, el precipicio más grande del mundo, logrando el primer ascenso mundial hasta la cumbre e introduciéndose en el himalayismo de alto nivel, como pupilo del gran escalador polaco Jerzy Kukuczka (el mejor en su época). Esta ruta no ha podido ser repetida.

Después de sus hazañas en las alturas, Carsolio habla de sus experiencias en la montaña y de su actual interés para dar a conocer y patentar los inventos de mexicanos relacionados con la ecología.

Atrás han quedado las chamarras, cuerdas, mochilas, linternas, piolets y botas que utilizaba para sus ascensos. Ahora viste traje sastre, camisa de vestir y corbata de seda acordes a su rol de empresario, de buscador de talentos, de inventores.

"Después de 15 años en escalar lo que se tenía que escalar y al cumplir los 35 años de edad, no se puede estar en la vanguardia, viene un descenso en tus capacidades físicas y tienes que dejar el alpinismo", dice con nostalgia.

Como una película, por la mente de Carlos viene los recuerdos de su época en la que ascendia las montañas más altos del planeta, las de alto grado de dificultad, las paredes verticales.

"A los 35 años, me vino una reflexión. Tenía que retirarme, pasa en el box, en otras actividades físicas. Tu desempeño decrece cada vez más. Fue muy duro, muy triste dejar la montaña. Decidi girar a donde pudiera llegar a la cima, fue el vuelo de parapente, fui mejorando en pruebas a nivel internacional hasta que terminó en 2007, cruzamos México de costa a costa".

Su pasión por la montaña lo llevó a practicar el parapente (contracción de paracaídas de pendiente), un deporte que surgió a fines del siglo XX, por la inventiva de montañistas que querían bajar volando mediante un paracaídas, desde las cimas que habían ascendido.

"Volar en parapente es sencillo, pero lo difícil es el aire, me dediqué por años y culminó con la travesía en México con marca mundial", recordó.

Paralelamente a su actividad en los aires, Carsolio daba conferencias a empresas y cuando reunió un capital formó su propia compañía para pláticas motivacionales, de superación personal.

"Hemos capacitado a más de 70 mil ejecutivos, he sido coach de directivos de empresas y aporté a sus equipos. Aprendí de ese mundo y con la red de mis contactos por ser deportistas famoso, decidí dar orientación a inventores mexicanos con el desarrollo social y la ecología, hay que tomarlos con mayor fuerza, de lo contrario nuestro mundo está enfilado al caos en este capitalismo voraz", acusó.

El entrevistado destaca que los inventos deben tener sustentabilidad y desarrollo social. Ejemplificó la construcción con bambú, que tiene mayor resistencia y es considerado el "acero vegetal".

"Son productos de vanguardia y gracias a mi interés por la innovación, debido a mi nombre se me abren las puertas y atienden las propuestas, que me ha permitido evolucionar y consolidar mi corporativo".

La tenacidad de Carlos Carsolio se debe a su experiencia de alpinista, "es una aventura más grande que las montañas, de esfuerzo físico. En el alpinismo vertical duermes en la hamaca, en la roca, en el hielo que nadie ha tocado, con enorme sacrificio y preparación física y mental, la montaña es apasionante".

En sus venas corre sangre ecologista, "desde pequeño con mis padres había cultura ecológica, eran amantes de la naturaleza. Mi papá con sus manos construyó un generador eológico en la casa, ahora es más común, pero hace años no".

Acerca de los inventores mexicanos, mencionó "somos un pueblo muy creativo, se demuestra en la cocina, en el albur, en ideas. Un factor para ser explorador es la perseverancia. En este caso, el objetivo es que los inventores se vuelvan rentables y útil a la sociedad y es ahí donde fallamos, porque patentamos menos que Singapore, un país pequeño en relación a México".

Destacó que en nuestro país las patentes son de trasnacionales, de los académicos y no son de uso práctico a la sociedad, "lo que yo trato es de beneficio para la sociedad, con factores ecológicos. Se requiere gran esfuerzo, los inventores creen que vale mucho su invento, pero se debe comercializar y llevar a los consumidores y ahí les falla, no estamos acostumbrados al riesgo y a la aventura", acusó.

Con orgullo mencionó que con un socio tiene la patente de la masa roca, útil en la construcción, "es una masa que se pone como roca y de ahí viene su nombre. Es una especie de lodo de resistencia más alta que el concreto. El INAH tiene años usándolo en pirámides, acaban de remodelar la fachada del Banco de México con este material, así como se necesita para las estatuas".

Destacó que la masa roca no es líquida y no necesita moldes y se debería generalizar su uso, pero en México no se ha hecho debido a que la construcción hay intereses y barreras difíciles de derribar.

"Es complicado, pero estoy acostumbrado a retos. La masa roca se usó en la rehabilitación de las Islas Marías, estamos en protocolos en la Comisión Federal de Electricidad, en Pemex, en buscar los socios adecuados para llegar a concretar su uso. Es un material maravilloso que se podría utilizar para forrar los jacales, las viviendas de cartón y madera, porque quedan sólidas", apuntó.

Carlos Carsolio comentó que un gran número de habitantes viven en sierras por usos y costumbres y si sus casas se forraran con masa roca tendrían viviendas bien cimentadas, para evitar daños con los desastres naturales.

"La masa roca cuesta mil 500 pesos metro cuadrado, es barato. Desde 2009 trato de que lo autoricen la Sedesol, el Infonavit, pero en instituciones federales están regidos por su normatividad, por intereses. Hay reglas de medidas por habitaciones, cuartos, ventanas y no permiten cambios. Nuestro proyecto se adapta a todas las medidas, pero por la normatividad no aceptan nuestro programa", acusó.

Ejemplificó que las carreteras administradas por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no pueden estar igual que hace 50 años, "los deslaves en la Carretera del Sol, en las últimas semanas están ligados a erosión del terreno. En China no hay un talud que no esté cubierto por bambúes, es ecológico y cuando vas circulando ves un paisaje hermoso desde tu auto".

"Aquí por normatividad de la SCT, se siguen con mallas metálicas rellenas de mortero que se parten, se abren y de ahí vienen los derrumbes que bloquean las carreteras", destacó.

Para Carlos Carsolio, la traba principal es la normatividad, "nadie se avienta el tiro de hacer cambios, pero yo busco con la misma perseverancia que hice en la montaña, que algún secretario rompa esas reglas y es apasionante cuando lo vas logrando. Con la masa roca tenemos varios patentes y ya está en 100 países".

Con su empresa, selectiva para inventores sociales o ecológicos, lo más interesante es que utilicen materiales sustentables, en apoyo a la generación de energías hibridas, ecológicas, solar, marina, "estamos en proyectos que no puedo hablar abiertamente de ellos, pero si algo necesita la humanidad, es agua y energía".

Para el entrevistado, registrar una patente es solo el inicio, "ahí empieza, pero se debe generalizar y ser útil para la sociedad y se requiere tiempo, capacidad y tenacidad para lograrlo".

Carlos Carsolio finaliza la entrevista invitando a la gente a explorar, "cuando lo haces te conviertes en persona más plena, satisfecha con tu vida. La única certeza es que nos vamos a morir, por eso tengo la experiencia en la montaña, cuando en peores momentos de crisis, cuando un compañero está con la pierna fracturada en una tormenta, viene la postura de encontrar la solución y eso debemos hacer todos, encontrar soluciones".

El alpinista puntualizó que México debería tener más patentes que otros países, "es fácil explorar la invención mexicana. Inventores hay muchos, pero con los pies en la tierra, hay pocos".