Sonrió en el cielo José Alfredo Jiménez al ser abrazado por el FIC

Los juegos pirotécnicos que anunciaron el fin de la 41 edición del Festival Internacional Cervantino (FIC) figuraron la sonrisa del compositor guanajuatense José Alfredo Jiménez, quien fue homenajeado por los cantantes flamencos Joana Jiménez Jiménez y José Valencia, anoche en la Alhóndiga.

Un recorrido musical por la amplia obra de José Alfredo, como con cariño y confianza le hablan quienes admiran su legado musical, tanto en México como en España, hizo vibrar el alma de quienes en la explanada del edificio histórico, calles aledañas y balcones de las casas contiguas, siguieron el espectáculo.

El mariachi de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), rompió las expresiones de alegría y emoción de la gente cuando tocó el primer acorde de "Caminos de Guanajuato". La institución que está de fiesta por su aniversario número 100, lució elegante y gallarda, con un traje en verde olivo y botonaduras de oro.

Joana cantó "Un mundo raro". A primera impresión, el público la escuchó con atención e interés, sin embargo, la española no logró conectar rápido con quienes, celosos de la mexicanidad del autor de esa pieza emblemática del cancionero popular de este país, la tildaron como a quien toma lo que no es suyo.

José Valencia apareció en el escenario para entonar otra pieza de José Alfredo. De hecho, todo el programa que duró alrededor de 80 minutos, estuvo compuesto por canciones de ese autor reconocido en gran parte de los países hispanoparlantes alrededor del mundo.

"Serenata huasteca" y "El hijo del pueblo" comenzaron a elevar, poco a poco pero constantemente, los ánimos de la gente. Y cuando apareció Valencia con su traje flamenco adornado con corbata de moño con los colores de México, el público pareció identificarlo como lo que él quería, un amigo de José Alfredo.

"No me amenaces", con una cantaora que acompañó a la pareja Estelar, y luego "El último trago" con Joana fue el inicio de lo mejor de la noche. Los gritos, los aplausos y el canto desde los espacios que ocupó el público, no cesaron a partir de ese instante. Hasta "goyas" universitarias se dejaron oír.

El mariachi y el flamenco son géneros que se entrelazaron anoche. El sollozo ranchero del bajío y el lamento gitano andaluz se unieron como pocas veces ha sucedido en los años recientes. El mariachi de la Sedena por México, y los guitarristas Paco Iglesias y Juan Requena por España, comulgaron en el FIC.

En las percusiones estuvieron Agustín Diassera y los coros flamencos los hicieron Anabel Valencia y "La Lavinia". Alrededor de una docena de canciones fueron coronadas con los fuegos artificiales que de pronto iluminaron el cielo. Todos juntos cerraron la noche con un popurrí de ese autor que sigue siendo el rey.