Analizan repercusiones del exilio español en las artes escénicas

La destrucción de la sociedad, la tiranía, el dolor, la pérdida de la patria, la muerte de los hermanos, el poder y la necesidad de la disidencia, fueron algunos de los temas que dramaturgos, directores y críticos de teatro abordaron hoy aquí en una mesa de análisis de las repercusiones del exilio español en las artes en México.

Durante la charla, en ocasión del próximo estreno en México de la puesta teatral "La sangre de Antígona", actores como Arturo Beristáin y Rosenda Monteros, los directores Ignacio García y Guillermo Heras, el crítico Javier Millán, entre otros, moderados por Nicolás Alvarado, reflexionaron respecto a qué ha quedado del teatro de exiliados españoles en México.

Es el caso de Cipriano Rivas Cherif, Álvaro Custodio, Max Aub, León Felipe y José Bergamín, principalmente, quienes se considera que trajeron a México el mejor teatro que se estaba haciendo en España.

Para Ignacio García, director de "La sangre de Antígona", refirió que el grupo de autores antes mencionados hizo el mejor teatro español, "porque la mayoría de los intelectuales participa de las ideas de la izquierda española, de tal modo que cuando llega la guerra y luego la posguerra se tuvieron que ir.

Fue así que el mejor teatro español vino a Latinoamérica, de manera especial a México, con ese grupo de intelectuales, mientras que en España ese teatro perdió su variedad de formas por la Guerra Civil.

"Así pues, esa guerra salió de España y germinó en México alimentada por los valores que esos intelectuales encontraron aquí, por la cultura", agregó.

Señaló que el teatro de dichos autores es un teatro alimentado por la generación de la poesía del 27, "pero existe un eclecticismo teatral, por un lado beben del teatro poético, del político y de la paráfrasis sobre textos shakesperianos.

"Era un teatro que se caracterizaba por el dolor de la pérdida de la patria, para ellos fue una experiencia traumática marcharse del país y ver asolada la nación en manos de un dictador, del fascismo, ver el país que durante la República había sido la esperanza de tantas cosas, condenado al vacío; con un mirada triste y dolorosa, con reconocimiento hacia los muertos", dijo.

Al respecto, Arturo Beristáin habló sobre los orígenes del Festival Internacional Cervantino (FIC) y de la importancia del dramaturgo español José Bergamín, cuyas obras, dijo, no son conocidas debido a que el grupo de intelectuales de la época lo desconoció por sus críticas al régimen de Francisco Franco.

De acuerdo con el actor, Bergamín junto con Álvaro Custodio montaron en la década de los 50 en la plaza de Chimalistac de esta ciudad, pequeñas obras del Siglo de Oro de español y "Entremeses"' de Miguel de Cervantes, como una recuperación de este espíritu lorquiano de llevar el teatro al pueblo.

Recordó que dentro de estas puestas se encuentra Enrique Ruelas, a quien se le ocurre la idea de llevar las obras antes mencionadas a la Plaza de San Roque en Guanajuato, donde llego a tener éxito, tanto que funda el Festival, que ahora lleva el nombre de Cervantino y que este 2013 cumplió 41 ediciones.

"Esta es una de las influencias que tiene Bergamín de pronto desconocidas en México, y que hoy el FIC nace a partir de una idea del teatro del Siglo de Oro Español, en una plaza de la ciudad de México", comentó.

El actor de la CNT, reveló que existen muchas influencias de un personaje como Bergamín, a quien se le desconoció por ser un hombre muy contestatario y como un intelectual muy incómodo para la izquierda y la derecha.

"Fue un autor que estuvo encarcelado por apoyar el Movimiento estudiantil del 68 en México y cuyo teatro es desconocido", dijo.

De acuerdo con Beristáin, la causa por la que el grupo de intelectuales lo hiciera a un lado radicó en que el propio Bergamín luchó por una República española, "y no estuvo de acuerdo que la izquierda pactara con el gobierno de Franco y el regreso de los Borbones al trono de España.

"A él le pareció una traición el regreso de la Monarquía a la República y su actitud crítica hizo que los intelectuales de izquierda y derecha lo hiciera a un lado, por ello, no se conoce su obra", reveló.

Sobre el próximo estreno de "La sangre de Antígona", Ignacio García, recordó que tendrá temporada del 7 de noviembre al 15 de diciembre en el teatro Julio Jiménez Rueda, con actores de la Compañía Nacional de Teatro (CNT).

Indicó que la obra habla sobre la violencia y cómo se exhibe está, para someter a un pueblo y como alguien grita contra eso.

Refirió que Bergamín se inspiró en las diversas obras de la "Edipodia" para generar una metáfora sobre la Guerra Civil y la inutilidad de la sangre vertida, desde la perspectiva de la derrota.

La obra fue concebida como una especie de ópera u oratorio, dado que sus personajes se expresan con diversos modos de recitación: algunas veces hablando, otras cantando.

De este modo la CNT presentará una pieza que, hoy más que nunca, actualiza una de las mayores problemáticas de la humanidad: la guerra. Asimismo, por medio del valor que muestra la protagonista y su comprensión de la demencia del mundo, el montaje es un recordatorio de los enormes crímenes que a diario se realizan en contra de la población femenina.