Ofrece Milanés velada en NL, donde presenta su disco "Renacimiento"

Ante un selecto público en la Arena Monterrey, Pablo Milanés brindó una velada musical "entre amigos", en la que presentó temas de su nueva producción discográfica "Renacimiento" y ofreció canciones que lo han consagrado entre los amantes de la trova cubana.

Tras siete años de "ausencia involuntaria" de los escenarios regiomontanos, a lo largo de casi dos horas de recital, el cantautor isleño inició su actuación con "En Paz", el inmortal poema de Amado Nervo, al que le dio su mágico toque, al estilo de trova, que cautivó a los dos mil 200 fanáticos que se dieron cita.

Uno a uno fue cantando sus nuevos temas, en los que hace un homenaje a la música cubana, "como nunca se lo había hecho", con ritmos en los que nunca había incursionado, "pero que conozco perfectamente, como la conga, el wawancó y el danzón", citó en conferencia de prensa previa.

Así se escucharon "Apocalipsis", "Dulces recuerdos", "Los males del silencio", "Cual si fuera a morir esta mañana", "Homenaje al changüí" y "Lamento", poema de Ho Chi Minh.

Remató la presentación de "Renacimiento" con "Amor de otoño" y "El otoño del amor", dos temas románticos y contrastantes para los amantes del amor, ese que como el otoño, "acaricia y se muere".

Temas de protesta, nueva trova, sones, fueron parte del repertorio de Milanés, quien a sus 70 años, entre canción y canción evocaba la poesía, el ritmo, el sabor de su música que mantuvo embelesado a su fiel público, el cual no necesitó de grandes producciones.

Hasta mitad de su concierto, se escucharon las notas de "Amo esta isla", en el que las palmas de los asistentes se dejaron escuchar con fuerza y alegría, al tiempo que presentaba a los músicos que lo acompañan en su espectáculo.

Sus compañeros de viaje musical, liderados por su pianista y director, Miguel Núñez; Dagoberto González (violín); Osmani Sánchez (batería), Germán Velasco (saxofón y flautas) y Édgar Martínez (percusiones), también estuvieron a tono para darle el realce a la actuación del "Querido Pablo".

"Los momentos", "El saco roto", "Plegaria", "Nostalgias", "Queridos muertos" y "Si me dejara de querer" fueron otras de las interpretaciones que mantuvieron absortos a los asistentes en un remanso de paz y romanticismo, que sólo se rompió por el grito de quien clamaba escuchar "Yolanda", tema que fue dejado para la parte final de la actuación del trovador de Bayamo, Cuba.

Esta última interpretación de Milanés estuvo acompañada por el orfeón de sus fanáticos regiomontanos, quienes querían seguir alargando esa velada especial de música.

Al final, amagó con despedirse con "El breve espacio en que no estás", otro de los temas esperados de la noche musical, en la que dio colofón con "Para vivir", dejando con deseos de más a sus insaciables y fieles seguidores.