Llama Menchú a jóvenes a enfrentar la depresión social

La premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, pidió a los jóvenes no esperar que los cambios vengan de otro lado, sino enfrentar la depresión social y poner su esfuerzo para lograr las transformaciones necesarias.

Dijo que los chicos de hoy encontrarán un mundo con muchas deudas pendientes, que les tocará administrar y para eso, deberán cambiar reglas o "serán unos burócratas amargados".

Además, pidió a los jóvenes recordar que lo más importante es cuidar a la madre tierra, porque aún se desconoce cuál será el costo que pagarán las generaciones futuras por el daño que hoy se la causa a la naturaleza.

Al dictar la conferencia "Cosmovisión indígena para el desarrollo", durante la Primera Cumbre "Un millón de jóvenes por México. Agentes de cambio", los exhortó a defender el planeta y ser útiles en la vida para acabar con la depresión social.

"No sé qué más buscamos de la tierra, si no vivir plenamente. Eso depende de nosotros, no depende del otro. Si tenemos bajitas las energías no se nos ocurre mucho y vamos a los códigos ya establecidos", declaró.

Explicó que eso pasa en los procesos sociales donde "hay mucha depresión social, porque la gente no se moviliza; mira que su calle está sucia y no le importa, así la deja".

"Hay a una persona tirada en la calle y no se molesta en verlo, por eso jóvenes ustedes no limiten su mirada hacia un punto, hay que tener otras visiones, como el búho cuya cabeza mueve para todos lados", aconsejó.

"Existe una gran pregunta que debemos hacernos todos los días: ¿de dónde vengo? Eso nos obliga a tener mucha gratitud con nuestros ancestros, porque sabemos de su trascendencia en el tiempo", afirmó.

Menchú aclaró que esa interrogante implica conocerse a sí mismos para saber hacia dónde se quiere llegar, "pero no se puede decir a dónde voy, si no sé de dónde vengo y quién soy".

A los jóvenes participantes en la Cumbre, advirtió que es necesaria una profunda conciencia de lo que somos para reconocer los errores.

En el edificio Querétaro Centro de Congresos, reiteró a los jóvenes hacerse dos preguntas fundamentales ¿De dónde vengo? Y ¿Quién soy? Porque la respuesta a ambas permite encontrarse con uno mismo para ver las fortalezas internas y ser feliz.

Enseguida sugirió eliminar la soberbia y "poder decir perdón viento, perdón aire, perdón tierra, perdón hermano, perdón hermana, perdón por todo lo que no he podido hacer y eso es un gesto de humildad".

Añadió: "dicen que cuando somos conscientes de nuestra ubicación en la vida, somos humildes y para emprender una ruta de calidad de vida es necesario recordar que no somos perfectos, que cometemos errores y hay que pedir perdón".

Este es un día, dijo, para recordar también que debemos ser recíprocos, porque "si sólo queremos sacar y sacar, tarde o temprano nuestra deuda es demasiado alta".