Biblioteca preserva la obra del poeta argentino Evaristo Carriego

El poeta argentino Evaristo Carriego, a quien se recuerda mañana a 130 años de su nacimiento supo retratar la vida en los suburbios de Buenos Aires, lo que lo convirtió en un referente de la literatura latinoamericana.

Su obra y contribución continúan en la Biblioteca que lleva su nombre, ubicada en el barrio de Palermo en Buenos Aires, edificada en lo que fuera la casa de Evaristo Carriego, en cuyos anaqueles hay libros de poesía argentina y extranjera, ensayos y libros que relatan la historia de Buenos Aires.

El inmueble cuenta con la obra completa del poeta, incluyendo el único trabajo que llevó a la imprenta en vida, "Misas herejes"; el libro escrito por Jorge Luis Borges en 1930 "Evaristo Carriego" y su obra póstuma "La canción del barrio".

Evaristo Carriego nació el 7 de mayo de 1883, en Paraná, Argentina, hijo de un abogado y periodista del mismo nombre, desde pequeño su familia se trasladó al barrio porteño de Palermo y a los seis años ingresó a la escuela primaria de la ciudad de Buenos Aires.

El sitio en Internet "epdlp.com", señala que Carriego tenía problemas de vista por lo que se le negó el ingreso al Colegio Militar, ya con 20 años se introdujo en los círculos intelectuales de la capital argentina donde le gustaba recitar sus versos.

Influenciado por su padre, trabajó desde joven como periodista en las revistas "La Protesta" y "Caras y Caretas", en 1908 se publicó su primero y único libro en vida "Misas Herejes".

Gracias a que su obra reflejaba los hechos cotidianos del porteño barrio de Palermo y a su aparente sentido realista y en clara oposición a las corrientes que la poesía argentina había llevado hasta ese momento, la crítica lo recibió con los brazos abiertos.

Evaristo Carriego era amigo del padre de Jorge Luis Borges y solía visitarlo los domingos, Borges admiraba al poeta, de quien dijo haber descubierto la poesía de sus labios, muestra de ello es la publicación de su libro "Evaristo Carriego".

El portal en Internet "escritores.org" destaca el estilo sencillo y de gran uniformidad de temas que tenía Carriego, donde retrataba a la perfección la vida en los suburbios, el sentimiento de las personas y las problemáticas de los barrios populares.

Su relación con el también poeta Almafuerte, con quien transitaba en las tertulias literarias nocturnas en Palermo, hicieron de su obra una de las más auténticamente populares que se reflejan en los diferentes poemarios de la poesía argentina.

Finalmente murió de tisis a la edad de 29 años, el 13 de octubre de 1912, dejando una obra de teatro, "Los que pasan", estrenada por la compañía de teatro de María Gámez, en el Teatro Nacional de Argentina, al poco tiempo de su fallecimiento.