Exhortan a fijar política de largo plazo contra hambre en Guatemala

Responsables del programa gubernamental contra el hambre y la desnutrición en Guatemala abogaron hoy por mantener la estrategia como política de Estado para superar el flagelo, que afecta a la mitad de los niños guatemaltecos.

El titular de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan), Luis Enrique Monterroso, presentó un informe sobre las acciones del Pacto Hambre Cero, uno de los principales programas del gobierno del presidente Otto Pérez Molina.

La iniciativa del Pacto Hambre Cero tiene como objetivo reducir -al final de la administración de Pérez Molina en 2016- en 10 puntos el índice de 49.8 de desnutrición que afecta a los menores de cinco años de edad en el país.

La cifra de desnutrición crónica infantil de Guatemala, que abarca una población de alrededor de un millón de niños de cero a cinco años, ubica al país en el primer lugar con índices más altos de este problema en América Latina y en el sexto lugar en el mundo, según Naciones Unidas.

Monterroso señaló que con las acciones de esta administración se ha logrado poner en la agenda nacional el problema de la desnutrición, mientras que en gobiernos anteriores se "invisibilizó" el tema.

Ante esta situación, consideró imprescindible que se impulse una política de lucha contra la desnutrición de largo plazo y no se limite a una administración de gobierno (cuatro años).

"El problema de la desnutrición no se resuelve en dos o cuatro años. Se trata de un proceso que lleva de 10 a 20 años para que se evidencien los resultados de una política adecuada de lucha contra el hambre y la desnutrición", dijo.

Eso implica que se demande una situación "de sostenibilidad" de las políticas del gobierno, de acciones de largo plazo, que no se limiten a una administración gubernamental y luego se deje de lado la atención del flagelo, reiteró.

Puntualizó que el programa Pacto Hambre Cero identificó a los 166 municipios, de un total de 334, con más problemas de desnutrición infantil -en algunas de estas comunidades el problema afecta al 94 por ciento de los niños- para concentrar las acciones de rescate y bajar la letalidad entre la niñez perjudicada.

Monterroso dijo que el país no cuenta con el presupuesto necesario para avanzar con más celeridad en la atención del problema, como en su momento lo hizo Brasil, de donde se tomó la experiencia exitosa del Hambre Cero.

Sin embargo, sostuvo que el programa del gobierno guatemalteco, "monitoreado" por entidades internacionales, mereció el año pasado el reconocimiento de "país más comprometido en la lucha contra el hambre y la desnutrición".