Incursiona en la literatura el locutor Fernando Rivera Calderón

Como un juguete literario que ayuda a terminar de "desentender" el caos en el que actualmente se vive, definió Fernando Rivera Calderón a su primer libro "Diccionario del Caos"

Inspirada en el "Diccionario del Diablo", de Ambrose Bierce, esta obra cuenta con ilustraciones del diseñador mexicano Alejandro Magallanes, que acompañan cada uno de los conceptos explicados por el también músico y locutor.

Entrevistado por Notimex, Rivera Calderón compartió que este libro nace de la idea de que el caos es un concepto representativo de su vida y pensamiento, así como de todo lo que lo rodea, por lo que se ha encariñado con este término.

Explicó que, tras haberle robado su computadora y por lo tanto el libro que debía entregar a la editorial, el "Diccionario del Caos" de algún modo fue como re comenzar de nuevo lo que estaba haciendo.

"Es un diccionario anti alfabético y completamente íntimo y personalísimo, es un caos por donde lo quieras ver", aseguró.

El escritor señaló que las palabras que incluye el diccionario, son aquellas que ha tenido como fetiche y que se han vuelto obsesiones en su vida, conceptos muy domésticos y cotidianos, como: cuchara, tenedor, hilo o aguja.

No obstante, destacó, incluye otros conceptos más profundos, tales como amor, muerte, droga y otros placer, "palabra que espero conocer algún día en persona".

El autor opinó que debido a la numerosa información que se tiene y a los intentos por catalogar todo lo que se hace, el ser humano se ha vuelto incomprensible y, en ocasiones, su realidad se convierte en un caos.

Por lo que este libro no pretende entender el desorden en el que se vive actualmente, más bien busca ser una guía para "desentenderlo", "no es ni objetivo, ni serio, ni ordenado, ni nada, es completamente intimo, completamente personal".

Del las ilustraciones dijo que fue un proceso un poco complicado y lleno de desveladas, ya que el libro debía de entregarse en el tiempo estipulado, por lo que prácticamente escribía un concepto y se lo mandaba a Alejandro Magallanes, quien decidió hacer más que un trabajo de ilustración, un dialogo gráfico con los conceptos del libro.

"Es un artista, lo respeto desde hace muchos años y pese ser muy joven, tiene un espíritu lúdico, una visión casi como de niño para resolver las imágenes y bueno yo estoy en lo mismo por lo que la química fue casi inmediata", señaló.

El autor destacó que el libro, que no está pensado para excluir a nadie, busca obtener la empatía del lector y que a partir de los conceptos que aparecen, se logren puntos en común generando un entendimiento a distancia entre escritor y lector.

Respecto al tiempo que tardó en ver la luz este primer libro, el músico y escritor explicó que debido a que habla de conceptos que ha generado a lo largo de su vida, desde hace mucho tiempo trabaja en él, pero el proceso de pasarlo al papel tardó aproximadamente seis meses.

Señaló que ha sido un proyecto difícil debido a que tiene varias actividades en su vida, sin embargo sacrificando horas de sueño y sumando las noches y los ratos libres, logró escribir el "Diccionario del caos".

"Hubo momentos en los que me agarraba una noche para escribir y me seguía tres días, a veces ni comía, estaba como en trance pero la verdad me gustó mucho el resultado, porque tiene ese espíritu de lucidez amarga que tienes a altas horas de la madrugada", aseveró el escritor.

Rivera Calderón aseguró que el libro es un diccionario único en su tipo, un pequeño juguete literario, donde esta vertido todo lo que es de una manera muy lúdica.

Pero al mismo tiempo, abundó, es un espacio para la reflexión, donde el lector detallista seguramente encontrará mucho más que un cumulo de definiciones revueltas y puestas aparente mente al azar.

"Al final así es la vida, nuestro pensamiento, así son nuestras emociones y creo que el libro te permite darte cuenta del caos en el que vivimos y que esa realidad aparente en la que nos desenvolvemos no es más que un espejismo que se rompe a la primera provocación del caos", señaló el escritor.