Reporta Chiapas muy esporádicos registros del águila arpía

Los procesos de degradación de los ecosistemas generan un fuerte impacto en especies que requieren vastas extensiones para sobrevivir.

El águila arpía es una especie en peligro de extinción, de cuyos ejemplares se tienen muy pocos registros en las selvas de Chiapas y los pocos antecedentes de avistamientos están en la Selva Lacandona.

Es una de las rapaces más grandes, es robusta, sus alas son anchas y cortas para su tamaño pero se adaptan al vuelo en bosques tropicales.

Su pico es grande y fuerte, curvado, puntiagudo, sus garras son grandes y fuertes, su cola es larga, las plumas forman una doble cresta.

Es una de las aves más bellas, el dorso de su cuerpo y las alas son de un color gris oscuro casi negro, su pecho y vientre blancos, cola blanca con rayas negras y las plumas del interior de las alas son blancas con barrados.

La especie mide de 89 a 105 centímetros de largo, el macho pesa de cuatro a 4.8 kilogramos, mientras que la hembra que es mayor puede pesar de 7.6 a nueve kilogramos, la envergadura de sus alas es de casi dos metros, aunque en algunos individuos un poco más.

La especie estuvo en exhibición muchos años en el zoológico regional Miguel Álvarez del Toro (Zoomat) y en la actualidad es imposible su reintroducción, razón por la que se realizan esfuerzos para que vuelva al recinto.

El director general del Zoomat, Carlos Alberto Guíchard Romero, indicó que el último ejemplar en exhibición murió en 1998.

Dijo que se establecen vínculos con especialistas del país para generar un proyecto de investigación en campo para realizar un monitoreo y tratar de ubicar la especie y conocer los riesgos a los que se enfrenta.

También, expuso, se busca detonar un proyecto de vida en el zoológico con fines de exhibición y conservación, pues se trata de una especie representativa de Chiapas que está en categoría de peligro debido a la actividad humana.

Guíchard Romero agregó que hay coordinación con zoológicos y organizaciones internacionales con miras a traer algunos ejemplares que están en cautiverio en alguna parte de América.

En Chiapas hay registros esporádicos de la presencia del águila arpía en la Selva Lacandona, el último registro de avistamiento es de hace dos años en Yaxchilán en la Reserva de la Biosfera Montes Azules.

Sus poblaciones se redujeron de manera importante por la disminución de su hábitat, pues requiere de grandes extensiones de selvas y de grandes poblaciones de sus presas (se alimenta de monos).

A su vez, el secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales estatal, Carlos Orsoe Morales Vázquez, estimó que en los años inmediatos difícilmente la veremos de nuevo en Chiapas.

Se requiere de un intenso programa de investigación, pero que vaya junto con la restauración de los ecosistemas para recuperar especies de fauna, el panorama no es muy halagador, planteó.

Son necesarias políticas públicas para las comunidades de las zonas selváticas a fin de frenar la presión sobre los recursos naturales, pues "le quitamos al águila arpía el 70 por ciento de su territorio original".

Mencionó que con zoológicos de Brasil se busca la firma de un convenio para traer al Zoológico Miguel Álvarez del Toro dos águilas arpías para su exhibición, investigación y reproducción.

El presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de la República Mexicana, Frank Carlos Camacho, opinó que el país tiene un enorme reto para la investigación y reintroducción de esa especie.

"Hay avances en la investigación, pero tenemos que comprender la urgencia de la restauración de los ecosistemas y contener los procesos de degradación con decisiones responsables", añadió.