El dramaturgo debe ser un creador integral: Alberto Castillo

Para Alberto Castillo, el dramaturgo debe ser un creador integral que sabe de actuación, dirección y se involucra en el proceso que llevará su obra a los escenarios y espectadores; labor que ha desarrollando a lo largo de dos décadas y en la que ha destacado por sus innovadoras propuestas, en las que analiza y replantea la figura femenina.

Alumno de Hugo Argüelles, Vicente Leñero y Jesús González Dávila, Castillo inició su carrera con la farsa "Edipo imaginario o hazme un hijo y vete", la cual bajo la dirección de José Ramón Enríquez se montó con éxito en el Centro Universitario de Teatro, en 1995.

Autor de 15 obras, el dramaturgo mexicano reconoció, en entrevista con Notimex, que no ha sido sencillo permanecer y destacar en la escena teatral mexicana, ya que ésta actualmente exige que el creador combine técnica y creatividad, y se adapte a los cambios sociales.

"Para que la obra llegue a los escenarios te tienes que conectar con los directores, los actores, e incluso convertirte en director, creo que es una labor muy, muy fuerte y que por fortuna, hacia los últimos años se ha venido entendiendo que uno tiene que ser un creador integral, lo cual no era así cuando yo estudié", refirió.

Con la pretensión de ser un creador de teatro completo, Castillo estudió dirección y actuación, lo que le ha permitido comprender todos los elementos que integran una pieza teatral y la importancia de la comunicación.

"Tienes que entender que tú estás ahí para hacer una conexión entre público, creador escénico y director, o sea eres una pieza clave para que el hecho escénico suceda y se comunique lo que se tiene que comunicar".

Para lograr dicho objetivo, abundó, es necesario estar atento a los cambios sociales y adaptarse a ellos, tal es el caso de su obra "10 historias de infidelidad", que en días pasados concluyó temporada en el Teatro Helénico, y la cual fue acogida favorablemente por el público.

"Me parece que funcionó porque son obras muy pequeñitas, muy digeribles y que se centran en el conflicto, lo que responde a que estamos acostumbrados: a la velocidad; esa idea del tiempo, del espacio y de lo que debe ser el hecho escénico también ha cambiado, entonces siempre hay que estar actualizado, con la curiosidad y la sensibilidad a flor de piel para "teorizarlo" y transmitirlo", explicó.

A lo largo de su trayectoria, Castillo ha desarrollado un estilo en el que las mujeres son cruciales, pues en su opinión la figura femenina es más interesante que la masculina.

"La cultura en la que vivimos educa a la mujer para guardarse muchas cosas, reprimirse sexualmente, para disimular, para no hablar de manera directa, y eso es interesante; o bien cuando es una mujer que se libera de eso, saca su poder, pero le provoca problema a todos los demás que esperan que sea la mujercita tradicional y eso me interesa abordarlo"

Las temáticas, mencionó, surgen por estímulo y del cotidiano social, tal fue el caso de "10 historias de infidelidad" que escribió luego de conocer anécdotas de amigos y conocidos, "me di cuenta que ahí había algo y entonces agudice el oído para encontrar más, además uno siempre está a la caza de historias", precisó.

Del proceso de creación, señaló, en su caso ,dependiendo del tema, el tratamiento que le da a la obra, por ejemplo para "Toda un hombre", que narra la historia real de una hermafrodita del siglo XIX, "tuve que buscar los diarios de esta mujer, leerlos y darle una voz al personaje, revivirlo y hacer que dijera lo que no dijo".

A lo largo de dos décadas el dramaturgo ha enfrentado desilusiones una de ellas fue "Luna desmembrada", obra que narra la búsqueda de una madre por su hija en la Ciudad de México y la cual escribió durante el taller de la Royal Court, de Londres.

"Al final, la gente no fue, cumplió su función, hubo público y ya, pero no respondió del modo que yo quería que respondiera, pero eso es lo que pasa y hay que seguir adelante".

No obstante, esta puesta en escena es una de sus grandes satisfacciones, pues vio materializado todo su trabajo y esfuerzo, "quedó perfecta, con Clementina Guadarrama, quien era perfecta para el papel y es una gran actriz, hasta ahora ha sido el punto alto".

Otra de las complicaciones que ha enfrentado a lo largo de su carrera, recordó, fue disfrutar del éxito que le dieron sus primeras propuestas escénicas en México, país al que regresó siete años después de vivir en el extranjero y donde tuvo que volver a empezar.

"Fue volver a picar piedra y las condiciones de trabajo que ya habían cambiado, fue volver a mostrar mi trabajo, fue ahí cuando descubrí que tenía que ser integral y estudié dirección y actuación", refirió.

Entre sus próximos proyectos, adelantó, se encuentra trabajando en una obra sobre el machismo, fenómeno que abordará desde el componente sexual.

Finalmente, el dramaturgo mexicano, de quien está en cartelera "Edipo imaginario o hazme un hijo y vete", en el Teatro "Julio Prieto", consideró que en la Ciudad de México se realiza buen teatro, pues se cuenta con dramaturgos, directos y actores de calidad.