Celebran con instalación de 500 mini Karl Marx sus 195 años de nacido

Hoy se cumplen 195 años del nacimiento del filósofo y economista alemán Karl Marx (1818-1883), teórico del socialismo y el comunismo, y para celebrarlo el artista Ottmar Hörl ha inaugurado una instalación en Tréveris que lo multiplica por 500, aunque en tamaño reducido.

La instalación, organizada por el galerista Christoph Maisenbacher, está integrada por 500 esculturas de vinilo de un metro de altura y ocho kilos de peso que representan a Marx, dispersas en la plaza pública frente a la famosa Puerta Negra romana, emblema de la ciudad y cargada de historia.

La instalación sirve de complemento a la exposición "El ícono Karl Marx. Imágenes de culto y culto de imágenes", que puede verse en el museo Simeonstift de Tréveris para celebrar también el 130 de su muerte.

Las figuras representan a Marx con su abrigo de invierno, con la mano derecha bajo el corazón, como si quisiera sacar su reloj de bolsillo o su monedero, o quizá en imitación de un gesto típico de Napoleón, y también con su sombrero en la mano, con una expresión neutral y amable en el rostro, como si saludara o sonriera ligeramente a los peatones.

La intención del artista es presentar una figura lo más real y neutral posible, sin valoración, y que se parezca a la persona que era Marx.

Hörl se siente unido al pensador por un "Interés de principios". "Es uno de los pensadores esenciales y la mente más genial del siglo XIX y "con esta instalación me gustaría despertar el deseo de la gente de leer más sobre Karl Marx".

"Concentradas en una plaza o repartidas por el espacio público mis instalaciones se convierten en obstáculos tanto visuales como físicos que pretenden desencadenar una reflexión, un momento de detención", en una especie de comunicación del artista con la sociedad, explicó el propio Hörl.

Junto a la instalación puede visitarse un pabellón informativo levantado entre la Puerta Negra y la avenida del Norte.

Las figuras del artista, en colores rojo, naranja o negro, que se venden por un precio que oscila entre los 300 y los 500 euros, acompañarán durante tres semanas a todos los peatones que paseen por la Porta Negra de Tréveris o por la plaza Simenonstift, directamente frente a la casa de Marx en la calle homónima.

Hörl, conocido por sus instalaciones múltiples, "representa a un Marx real como el que puede verse en la fotografía de grupo del pabellón informativo del año 1864, en la que aparece con Friedrich Engels, sus hijas Laura, Eleanor y Jenny Marx, en Londres", explica el curador Roland Scotti.

"Un Marx, que tras tiempos políticos financiera y políticamente convulsos, lleva una vida relativamente ordenada en Londres, donde escribe su obra principal "El Capital", una crítica radial al capitalismo. Los tiempos del "Manifiesto comunista", de 1848, o de su actividad política directa han pasado".

Y con la multiplicación sin fin de la figura de Marx el artista pretende hacer hincapié en el fuerte impacto y la presencia omnipresente de las ideas del pensador, que en vida, pero sobre todo tras su muerte, sus seguidores difundieron comprimiéndolas en ideas básicas y eslóganes convertidos casi en una religión.

"Así la gente puede contemplar las figuras de Marx desde numerosas perspectivas: como una obra de arte, como un ídolo, como un muñeco vudú, como un símbolo de justicia o como una reliquia histórica", apunta Scotti.

Así, en este año de aniversario, Marx vuelve a su ciudad natal multiplicado tanto en el museo Simeonstift como en la calle.

"Conectamos el interior con el exterior", explica la directora del museo Eisabeth Dühr. Dentro la exposición, fuera la instalación.

El artista alemán es conocido por sus instalaciones "múltiples" en 1998 con motivo de un festival de ópera internacional en Múnich, para el que creó cuatro mil enanitos de jardín con la mano derecha a modo de saludo en la plaza Max Josef de la ciudad, o los siete mil "conejitos de Durero", en el mercado central de Núrenberg en 2003 con motivo del 500 aniversario de Albrecht Durero.

Polémica provocó con una instalación en 2009 con sus enanitos de jardín con un saludo muy difundido en el Tercer Reich, que le costó una investigación por el uso de signos del nazismo inconstitucionales, que finalmente fue archivada.

Sin embargo, no sólo en la provocación se basan sus trabajos. "La repetición es para los observadores algo muy reposado y hace que se de prioridad al contenido", considera.

"Intento desarrollar un nivel que permita a mucha gente acercarse al arte", e incluso comprarlo.

Los costos de la acción de 80 mil euros se financiaron con patrocinadores y también con las ventas de las figuras, explicó el agente de arte Christoph Maisenbacher.