Llegó "Xavier Villaurrutia. La estatua asesinada" al Sergio Magaña

¿Cómo murió Xavier Villaurrutia; lo que dice su acta de defunción es verdad? A estas preguntas esenciales intenta responder "Xavier Villaurrutia. La estatua asesinada", obra escénica escrita y dirigida por Gonzalo Valdés Medellín, que inició temporada en el Teatro "Sergio Magaña".

La de ayer fue una noche de gran lujo en ese foro del Sistema de Teatros del gobierno de la Ciudad de México. Inició la temporada de esa espléndida puesta en escena, y ahí permanecerá hasta el 2 de junio con funciones de jueves a domingos.

El elenco de la obra está integrado por Rodrigo Ostap, Ramón Castillo Trejo, Leo Dávila, Eduardo Vangel, Emmanuel Dávalos, Tania Ruvalcaba y Eduardo Ruvalcaba. En vivo, la música de Alberto Mendoza Bernabé (saxofón) y Jesús Balderramos (instrumentos de viento); la coreografía es de Eduardo Vangel.

La trama dice que el 25 de diciembre de 1950, en esta ciudad, el notable poeta, dramaturgo y ensayista mexicano Xavier Villaurrutia (Ciudad de México, 27 de marzo de 1903), de 47 años, amaneció muerto. Nadie supo a ciencia cierta las causas de ese tan lamentable deceso que conmocionó al mundo intelectual.

Cinco décadas más tarde, un escritor, el maestro Gonzalo Valdés Medellín, resucita al poeta mexicano a través del teatro, convoca a los ángeles de la muerte, la vida y el amor, para que el espíritu de Xavier Villaurrutia replanteé su existencia, su obra literaria y sus pasiones. Todo ello, frente a sus lectores y su gran público.

La historia inicia ese 25 de diciembre de 1950. Es Villaurrutia en los primeros minutos posteriores a su muerte, en espíritu, desprendiéndose del cuerpo que habitó, rodeado por ángeles, quizá ésos a los que cantó en su poema "Nocturno de los Ángeles", que se personifican en la muerte, la vida, el amor y el destino.

Villaurrutia resucita antes de cruzar el umbral del más allá. Y reflexiona acerca de su vida como intelectual, poeta y hombre de teatro. Revive por instantes sus pasiones más trascendentales en la vida terrenal. Pero son sólo dos personajes a los que convoca en sus breves y últimos suspiros: Agustín Lazo y Octavio Paz.

El primero, Agustín Lazo, pintor y dramaturgo, fue su amante, su amado, su pareja, su entrañable compañero. Y el segundo, Octavio Paz, un joven poeta, admirador y ciertamente discípulo suyo. Ambos fueron, de una manera o de otra, personas en la vida de Xavier Villaurrutia, por eso los recordó en su fin.

¿Murió realmente Xavier Villaurrutia de angina de pecho, fulminado por un infarto, o, como levantó la leyenda, se suicidó...? En el escenario, Xavier Villaurrutia, la estatua asesinada de su "Nocturno de la estatua", diserta sobre su vida, su poesía, su "Nostalgia de la muerte" y su "Invitación a la muerte".

¿Se sabrá, finalmente, si fue un acto suicida el que lo condujo a la muerte; el público tendrá la certeza de que aquello que asienta su acta de defunción es la verdad? En este drama poético, Valdés Medellín rinde un homenaje rotundo y apasionado al escritor que cultivó la poesía, la crítica literaria y la dramaturgia.

Xavier Villaurrutia, quien fue definido por el Nobel de Literatura Octavio Paz (1914-1998) como "uno de los mexicanos más inteligentes y lúcidos de la primera mitad del siglo XX; un hombre que no tuvo miedo a enfrentar sus inclinaciones eróticas en una sociedad dominada por el machismo feroz y obtuso", se llevó el secreto.

El montaje no habría sido posible con la calidad que ostenta sin el arte gráfico, diseño de vestuario, iluminación y producción ejecutiva realizada por Erick Tapia Macías. Tania Ruvalcaba funge como asistente de la dirección y Raquel Regalado Vázquez se encarga atinadamente de la asistencia de producción.