Presupuesto del ACNUR se estrecha hasta el límite por oleadas masivas

Más personas huyeron de sus hogares este año que en cualquier momento en casi dos décadas, estirando los recursos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), afirmó hoy el titular de esa agencia, Antonio Guterres.

Durante la apertura de la reunión anual del Comité Ejecutivo del ACNUR en esta capital, Guterres aseguró que 2013 ha traído consigo nuevas corrientes masivas de refugiados.

"Sólo este año, más de 1.5 millones de refugiados han abandonado Siria, y cientos de miles huyeron de su país a través de África. Desde la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Sudán, Malí y Somalia. Muchos más se han convertido en desplazados internos en todo el mundo este año", señaló.

"A medida que me dirijo a ustedes, más personas se ven obligadas a huir de sus casas que en cualquier otro momento desde el genocidio de Ruanda", comparó Guterres.

Si los refugiados y los desplazados internos constituyeran una nación, formarían uno de los 30 países más grandes del mundo, dijo Guterres.

Con respecto a Siria, el funcionario subrayó que principalmente Turquía, Líbano, Irak y Jordania, más Egipto, han acogido a unos 2.1 millones de refugiados, lo que no incluye a los cientos de miles de personas que no se presentaron para su registro o sirios que viven en otros países como migrantes económicos.

"En el ejercicio de mi mandato como alto comisionado de la ONU para los refugiados, es mi deber pedir a los gobiernos de esos Estados, al igual que a todos los demás, que abran sus fronteras y sigan ofreciendo protección a todos los sirios que lo necesitan", anotó.

"Pero también es mi deber pedir a la comunidad internacional que se dé cuenta de que esta carga es demasiado pesada para ser sufragada únicamente por los países vecinos", comentó.

El ministro de Exteriores de Turquía, Ahmet Davutoglu, aseveró por su parte que el mundo enfrenta "uno de los mayores desastres humanitarios de la historia".

Reclamó al resto de países presentes a que actúen de forma solidaria y aumenten sus contribuciones financieras para atender a los refugiados sirios.

"La situación está llegando a niveles insoportables a menos que la comunidad internacional intervenga", dijo a su vez el ministro de Exteriores de Jordania, Nasser Judeh, en la reunión de alto nivel con la que iniciaron los trabajos del Comité Ejecutivo del ACNUR.

"No se nos puede pedir asumir solos lo que es un desafío regional y global", consideró.

En este marco, el embajador mexicano Juan Manuel Gómez Robledo, subsecretario de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, anunció que México aportará una contribución económica para solidarizarse con los países que acogen a más de dos millones de refugiados sirios.

"Como muestra de solidaridad, México realizará una contribución financiera importante que contribuya a aliviar la carga de los países vecinos receptores de refugiados", dijo Gómez Robledo, quien participó en el "Segmento de Alto Nivel en solidaridad y corresponsabilidad con los países receptores de refugiados sirios".

Por su parte, el ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Hoshyar Zebari, llamó a otros países de Europa y Medio Oriente a que ofrezcan "oportunidades de asilo a los sirios".

Al tomar la palabra el ministro de Asuntos Sociales del Líbano, Wael Abou Faour, subrayó la "responsabilidad moral de toda la comunidad internacional frente a los refugiados sirios".

Manifestó su preocupación por las presiones internas de distintos sectores de la sociedad libanesa que piden cerrar las fronteras y comenzar a repatriar a refugiados a territorio sirio.

Guterres hizo la comparación señalando que para un país pequeño como el Líbano, la presencia de 760 mil refugiados equivale a más de 11 millones en el Reino Unido, 15 millones en Alemania, o 58 millones en Estados Unidos.

"Visité un pueblo donde tres mil libaneses daban refugio a cinco mil sirios, es decir que entre el 20 y el 25 por ciento de las personas que viven en el Líbano son sirios", alertó.

El impacto de la afluencia de refugiados en las sociedades, las economías y las comunidades de los países de acogida es inmensa, comentó.

Asimismo, las consecuencias económicas ya creadas por el conflicto son nefastas por la pérdida de la inversión extranjera, la baja del comercio y de los ingresos por turismo, por no hablar de los riesgos de seguridad de una guerra en la frontera, argumentó Guterres.

La presión se ha dejado sentir fuertemente en todos los ámbitos de la vida cotidiana, en toda la región, los déficits presupuestarios están aumentando, el crecimiento sufre, y el empleo, los salarios y los niveles de precios se están viendo afectados, consideró el ACNUR.

Añadió que esa es una situación alarmante para muchas familias locales y refugiados que luchan por ganarse la vida.