Trasladan de cárcel a exrepresores chilenos

Un grupo de exrepresores chilenos, entre ellos quien fuera jefe de los servicios secretos de la dictadura (1973-1990), Manuel Contreras, fue trasladado hoy de cárcel tras el cierre del penal Cordillera ordenado por el gobierno.

Medios locales indicaron que los violadores de los derechos humanos fueron sacados esta noche de la prisión ubicada en terrenos del Ejército, en el sector oriente, en vehículos de Gendarmería, institución militarizada encargada de la custodia de las cárceles.

La caravana, que salió custodiada por la militarizada policía de Carabineros, se dirigió rumbo a la cárcel de Punta Peuco, en la localidad de Til Til, en la zona norte de la Región Metropolitana, la cual alberga en la actualidad a 44 reclusos.

Esta noche, unos 200 manifestantes colocaron en las puertas de la cárcel fotografías de víctimas de la dictadura, como el cantautor Víctor Jara y el presidente Salvador Allende, en tanto unos exaltados lanzaron piedras y objetos contundentes a unos vehículos.

Efectivos de las Fuerzas Especiales de la militarizada policía de Carabineros controlaron a quienes participaron en la protesta.

El presidente chileno Sebastián Piñera anunció el pasado jueves el cierre del penal Cordillera, emplazado al interior del Comando de Telecomunicaciones del Ejército, debido a los privilegios y comodidades con que contaban los internos.

Se trata, además de Contreras, de los condenados por violaciones a los derechos humanos Miguel Krassnoff, Jorge del Río, Marcelo Moren, José Zara, Pedro Espinoza, Hugo Salas, César Manríquez y David Miranda.

Según medios locales, al menos Contreras y Moren abordaron los dos primeros vehículos de traslado de reclusos de Gendarmería, los cuales no cuentan con ventanas, tras lo cual ingresaron al penal Cordillera otras camionetas para continuar con el cambio de reclusorio.

Piñera dijo esta víspera a una radioemisora que "las personas que están presas en el penal Cordillera no están presas por ser miembros de las Fuerzas Armadas. Están presos por haber cometido gravísimos delitos contra los derechos humanos".

"No confundamos las Fuerzas Armadas, que merecen todo nuestro respeto, con criminales que atentaron contra los derechos humanos, que tienen que cumplir las penas que el poder Judicial ha determinado", recalcó el gobernante.

Un informe judicial constató que los exuniformados que estaban en el penal Cordillera se distribuían en cinco cabañas "bien equipadas", las cuales contaban con cocina, baños con agua caliente, radio y televisión.

Contreras, el único que tenía una cabaña sólo para él, fue director de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (Dina), uno de los aparatos represores que tuvo la dictadura, y está condenado a cadena perpetua por varios delitos de lesa humanidad.

Los reclusos, integrantes de los aparatos represores que tuvo la dictadura para anular a la oposición, se unirán a la población penal de Punta Peuco, donde cumplen condenas varios mandos medios de los servicios de inteligencia del régimen de Augusto Pinochet.

El penal Cordillera fue construido en 2004 para albergar a exaltos uniformados condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura y, pese a estar en terrenos del Ejército, su operación estaba en manos de Gendarmería.

Representantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos se congregaron en las afueras del penal Cordillera para pedir que los exuniformados fueran trasladados a una cárcel común donde no cuenten con privilegios y que sean degradados del Ejército.

Este sábado se suicidó en su residencia el general en retiro del Ejército Odlanier Mena, quien estaba internado en el penal Cordillera pero gozaba de salidas los fines de semana que comenzaban los viernes por la tarde y finalizaban los domingos por la noche.

El exuniformado, de 87 años de edad, fue el primer director de la desaparecida y represiva Central Nacional de Informaciones (CNI) de la dictadura y estaba condenado desde 2009 a seis años de cárcel por el fusilamiento de tres personas en 1973.

El abogado defensor de Mena, Jorge Balmaceda, dijo al canal estatal TVN que el estado de ánimo del general en retiro era "muy malo" tras conocer la noticia que se cerraría la cárcel donde estaba internado de lunes a viernes, lo que habría propiciado su suicidio.