Llega a su fin asalto rebelde contra ciudad del sur de Filipinas

El asalto a la ciudad de Zamboanga, en el sur de Filipinas, perpetrado por un grupo de rebeldes musulmantes hace tres semanas, llegó a su fin, luego que el ejército recuperó a todos los rehenes tomados por los insurgentes.

El secretario de Defensa de Filipinas, Voltaire Gazmin, aseguró que están a salvo todas las personas que fueron tomadas como rehenes, en un principio fueron 200, pero ese número se fue reduciendo a lo largo del conflicto.

"Puedo decir que la crisis ha terminado. Hemos llevado a cabo la misión", sostuvo Gazmin, luego que el 9 de septiembre pasado, un puñado del Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN) tomó la ciudad, reportó el diario The Inquirer News en su edición digital.

Por su parte, el ministro del Interior, Mar Roxas, indicó que había llegado el momento de empezar la segunda fase, la de limpieza, para luego completar la operación con la etapa de reconstrucción.

Las barriadas de Zamboanga, donde se atrincheraron en los últimos días los rebeldes musulmanes, son las de Santa Bárbara y Santa Catalina.

Según datos del ayuntamiento de Zamboanga, de los más de 300 insurgentes que atacaron esta población de mayoría cristiana el 9 de septiembre, 166 han muerto, 247 fueron arrestados y 24 se rindieron.

En los enfrentamientos, las fuerzas de seguridad fueron ganando posiciones hasta que obligaron a huir a los rebeldes a la selva, donde el último grupo todavía se resiste a entregar las armas, indicaron funcionarios militares.

Casi 200 personas, incluidos 138 rebeldes, murieron en uno de los ataques más sangrientos y de más larga duración en la zona sur de Filipinas en la isla de Mindanao, escenario de la rebelión musulmana que durante décadas ha reclamado la autonomía en un país de mayoría católica.

Los enfrentamientos armados, incluidos los intercambios de granadas y fuego de morteros, obligaron a más de 100 mil habitantes, casi el 10 por ciento de la población de la ciudad portuaria, a huir de sus hogares hacia refugios improvisados de emergencia.

La policía y las tropas aún tienen que limpiar las zonas de los restos peligrosos que dejaron los combates, incluyendo las bombas sin explotar y posibles trampas explosivas, dijo Gazmin. Miles de casas fueron destruidas en los combates.

Gazmin comentó que las fuerzas de seguridad estaban realizando ahora una "acción directa" contra los últimos rebeldes restantes, principalmente para encontrar a Habier Malik, comandante del FMLN, facción liderada por Nur Misuari.

El ejército señaló que 19 soldados, cinco policías y nueve civiles murieron en 19 días de combate, mientras 167 soldados, 14 policías y 57 civiles resultaron heridos. De parte de los rebeldes, 166 murieron, 247 fueron capturados y 52 se rindieron.

El portavoz militar, teniente coronel Ramón Zagala, confirmó que sólo un pequeño grupo de combatientes dirigidos por Malik permanece en paradero desconocido.

"No hay tal cosa como el ataque final a una guarida específica. Estamos limpiando las áreas y nuestras tropas están encontrando focos de resistencia ", comentó.