Recuerdan a Edvard Munch en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo

Con la proyección del documental "Munch 150", el Museo Tamayo Arte Contemporáneo celebró anoche el 150 aniversario del natalicio del pintor y grabador noruego Edvard Munch (1863-1944), cuyas obras influyeron en el expresionismo alemán de principios del siglo XX.

El filme, que versa sobre la exposición homónima del artista noruego presentada en el National Museum y Munch Museum de Oslo, pretende generar interés por el legado de Munch, así como acercar su obra a un público nuevo.

Bajo la producción de Seventh Art y la dirección de Phil Grabsky, la cinta muestra perspectivas y comentarios de expertos, acerca del trabajo del precursor de la tendencia expresionista.

A través del documental, el espectador puede acercarse no sólo a los museos antes mencionados, sino al montaje de la muestra conformada por 220 obras, el mayor número de obras de Munch en una exhibición.

En una especie de detrás de cámaras, se observa el proceso de montaje de las obras y se proporciona una biografía a profundidad del hombre que vivió a finales del siglo de XIX, durante la ocupación alemana en Noruega en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Entre las obras que se presentan en dicho documental destaca "El grito", en el que se aprecia una figura andrógina en primer plano, evocando a un hombre moderno en un momento de profunda angustia y desesperación existencial.

El paisaje del fondo es Oslo, visto desde la colina de Ekeberg. La pieza es considerada una de las más importantes del artista y del movimiento expresionista, constituyendo una imagen de icono cultural, semejante al de "La Gioconda", de Leonardo da Vinci (1452-1519).

"Hans Jaeger", "La Rue Lafayette", "Pubertad", "Madonna" y "La Niña enferma", son otras de las pinturas que se pueden apreciar.

Es de mencionar que la estilización de la figura, la prolongación de las líneas y, en ocasiones, el intenso dramatismo e intensidad cromática, hicieron del estilo pictórico de Munch uno de los modelos estéticos del expresionismo de las primeras décadas del siglo XX.

Su obra caracteriza, además, por un sentido trágico de la vida y de la muerte, propio de toda la literatura escandinava de Henrik Ibsen (1828-1906) a August Strindberg (1849-1912).

A pesar de que sus primeras pinturas recibieron la influencia de los impresionistas, pues conoció bien la obra de Paul Gauguin (1848-1903) y Vincent van Gogh (1853-1890), en seguida se inclinó por la idea de plasmar los sentimientos y exteriorizar las sensaciones de angustia y soledad del ser humano.