Llaman a Honduras a cesar hostigamiento contra líderes indígenas

El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) llamó hoy al gobierno de Honduras del presidente Porfirio Lobo Sosa a poner fin al hostigamiento contra los dirigentes indígenas.

La directora para Centroamérica y México del CEJIL, Marcia Aguiluz, está de visita en Hondura para verificar el caso de la presidenta del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPIHN), Bertha Cáceres.

El viernes, un tribunal de la ciudad La Esperanza, departamento de Intibuca, dictó orden de captura contra Cáceres, quien es dirigente del grupo étnico Lenca que habita en el occidente de Honduras.

En los últimos meses, Cáceres ha encabezado varias protestas de los lencas para evitar la construcción en sus comunidades de una hidroeléctrica, la cual conllevaría la destrucción de sus bosques.

"Esa orden de captura contra Berta Cáceres, lo que evidencia es que el Estado de Honduras, criminaliza a los indígenas y dirigentes humanitarios", apuntó la directora del CEJIL en conferencia de prensa.

Consideró que la represión contra Cáceres, "no es un hecho aislado", porque los también dirigentes indígenas Tomás Gómez y Aureliano Molina han sido hostigados, así como uno de sus abogados defensores, Victor Fernández.

La CEJIL denunció por otra parte el asesinato de los dirigentes indígenas tolupanes María Enriqueta Matute, Ricardo Soto y Armando Funez en San Francisco Locomapa, departamento de Yoro, en agosto pasado.

Otros dirigentes tolupanes, José María Pineda, Consuelo Soto y Ramón Matute han tenido que abandonar sus comunidades tolupanes ante las constantes amenazas de muerte que recibieron por luchar contra la instalación de compañías mineras y la destrucción de sus bosques.

Al lugar en donde Aguiluz ofreció su rueda de prensa llegaron unas 200 personas repudiando a Cáceres y defendiendo la instalación de la hidroeléctrica en sus comunidades, ya que fueron despedidos de la empresa al ser suspendido el proyecto.

"Empleados lencas unidos con DESA (empresa constructora de la hidroeléctrica), Sí a la represa", se podía leer en los carteles que portaban los defensores de la empresa china Synohidro, que fue contratada para su construcción.