Promueven entre madres yucatecas uso cotidiano del idioma maya

El Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya (Indemaya) promueve entre madres de familia el empleo y uso cotidiano del idioma maya, a fin de conservar su permanencia entre niños y jóvenes.

En entrevista, la directora del organismo, Elizabeth Gamboa Solís, informó que se pide a madres mayas que al interior de sus hogares y en las comisarías meridanas, el uso de la lengua maya sea algo común y cotidiano.

Respecto a la discriminación de la que son objeto quienes hablan este idioma, afirmó: "estamos trabajando en ello, no se puede erradicar al 100 por ciento, pero sí reforzar valores y el sentido de orgullo e identidad entre niños y jóvenes por su lengua. Es un privilegio que gente de otros países vengan a conocer como se habla el maya".

Además, dijo, "estamos trabajando en las comunidades mayas, para que mediante talleres y juegos tradicionales se fomente la cuestión del orgullo cultural, que se sientan orgullosos de sus raíces".

"Fomentar el orgullo por la lengua y cultura maya empieza por las madres, para que no se avergüencen de seguir enseñando a sus hijos su lengua, que es un privilegio continuar hablándola", comentó.

Otro de los factores que ofrecen ventajas para la conservación de la lengua maya es que en materia de educación indígena, el primero y segundo año de primaria es obligatorio su enseñanza, "eso nos ayuda, en gran medida nos permite preservarla", apuntó.

Lo cierto, añadió, es que los niños mayas con su inocencia la disfrutan, porque hablan, cantan, escriben y juegan en lengua maya y tienen esa necesidad de comunicarse en su lengua.

Empero, reconoció que las complicaciones surgen cuando los menores salen de sus comunidades y deben de experimentar nuevos horizontes escolares, por ello, al llegar a la secundaria o la preparatoria "el ser maya-hablante les empieza a generar conflictos".

Insistió en que la fórmula para mantener sólida la pirámide de niños que hablan la lengua maya, se encuentra en su práctica en los hogares y en sentirse orgullosos de pertenecer a un pueblo con un gran legado en aspectos como lo cultural y lo social.