La subdirectora de Atención y Protección a la Infancia y la Juventud del DIF Quintana Roo, Norma Salazar Rivera, consideró urgente brindar herramientas a niños, adolescentes y adultos que dignifiquen a la persona.

En el marco de los trabajos del IX Congreso de la Mujer CEFIM, "La Cultura de la Vida y la Paz empieza en la Familia", la funcionaria estatal precisó que convertir a la persona en un objeto de uso y desuso, ha dado pie a delitos como el tráfico y la trata de personas.

La subdirectora del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estatal dijo que se debe poner mucha atención al núcleo familiar, pues desde ahí se debe construir y proteger a niños, adolescentes y adultos.

Al inaugurar el evento, llamó a prevenir desde la familia, "a denunciar y no quedarse callados ante un problema de trata" y evitar ser cómplices de un problema que atenta en contra de la persona.

Subrayó que la trata de personas es el tercer negocio del crimen organizado, que más ganancias deja.

La trata, puntualizó, es una forma de violencia extrema, un delito que implica la violación de los derechos a la libertad, la vida, la dignidad, la seguridad y la integridad de las personas.

En el cual, abundó, se recurre al uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión, recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona.

Con la proyección de la película "Campos de Mudan", la funcionaria llamó a la conciencia de la existencia de este problema, en cuya red participan muchas personas y donde es necesario saber diferenciar el tipo de delito que se comete.

Refirió que a seis años de que Cancún fuera señalado en el estudio "Infancia Robada" de Elena Azaola como la segunda ciudad con mayor número de casos de ese tipo, a la fecha se ha trabajado con diversas acciones.

Por su parte, en su ponencia, Antonio García Triñaqui, de la Academia Nacional Mexicana de Bioética, subrayó que prevalecen corrientes que niegan la dignidad humana y que por lo tanto convierten a la persona -mujer, niño, niña- en un objeto, lo que no sólo daña a las personas, sino que da pie a delitos como la trata de personas.

De igual forma, subrayó que existen varias corrientes ideológicas, incluso se usan justificaciones legales y de derecho para negar la dignidad humana como la cultura "ligth" donde se hacen a un lado los valores sólidos, lo que trae como consecuencia soledad, apariencias e insatisfacciones.