Pide obispo de Chiapas evitar construir en cauces de ríos

El obispo Felipe Arizmendi Esquivel invitó a todos a aprender a convivir con la naturaleza y evitar construir en los causes de los ríos, o deforestar sin medida.

En su mensaje de media semana, señaló que esa es la verdadera causa de los desastres naturales y no "que Dios nos haya abandonado" como dijo un sobreviviente de la comunidad "La Pintada", en Guerrero.

El prelado preguntó si es verdad que Dios los abandonó, o si nosotros no sabemos respetar la creación, la naturaleza, la madre tierra, la vegetación, obra de Dios para bien de sus hijos, para reflexionar sobre los desastres naturales que han enlutado al país.

Para el efecto, recordó que en 1998, siendo obispo de Tapachula, se registró la depresión tropical "Javier", con una gran destrucción de casas y campos cultivables.

Y cuando recorrió los lugares más dañados, "una viejecita de Belisario Domínguez, cerca de Motozintla, me dijo esto ya pasó hace 50 años y va a volver a pasar... En efecto, en 2005, con el huracán Stan, de efectos más devastadores, se incrementaron aquellas escenas de dolor".

Pero con esas experiencias, agregó, "quedó muy claro que donde hay suficientes árboles casi no hubo deslaves de cerros, ni graves daños; en cambio, donde se tiraron los árboles para sembrar maíz, para poner casas y hacer caminos, la destrucción fue terrible".

Apuntó que en los márgenes de los ríos, donde muchos asentaron sus viviendas por su pobreza, por no tener otro espacio, o quizá por irresponsabilidad, todo se lo llevó el agua.

Entonces "no sabemos convivir con la naturaleza, porque Dios puso en ella un orden extraordinario para bien de los humanos, por ejemplo, los huracanes son necesarios para que llegue el agua a lugares donde casi no llueve", señaló el jerarca católico".

Señaló que los terremotos y la erupción de volcanes son necesarios para que la tierra libere la energía que contiene "pues somos un planeta vivo, en constante movimiento".

"Y si no hubiera estos fenómenos, seríamos un planeta muerto, por tanto, lo importante es aprender a convivir con estos hechos de la naturaleza, respetar sus leyes y no construir viviendas en lugares no aptos para vivir, de lo contrario, todos nos exponemos a sufrir las consecuencias. No echemos la culpa a Dios", consideró.