Consideran que debe analizarse a profundidad reforma energética

El presidente de la Comisión Especial para el Desarrollo Sustentable de la Cámara de Diputados, René Ricardo Fujiwara, señaló que legisladores, investigadores y académicos se manifestaron por analizar a profundidad la reforma energética, ya que se necesitan energías renovables como alternativas para el desarrollo de México.

Al inaugurar el foro "Análisis de los impactos del Gas Shale", en las instalaciones del Palacio Legislativo de San Lázaro, el legislador de Nueva Alianza indicó que hay inquietud en torno al tema de la reforma y evitar que se transforme en petrolera o de hidrocarburos.

Fujiwara Montelongo mencionó que si bien la explotación de este gas puede tener efectos positivos para la economía y el desarrollo humano también podría afectar los mantos acuíferos y la riqueza natural, por ello la importancia de hacer un análisis profundo de esta extracción.

El diputado Víctor Emanuel Díaz Palacios, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), sostuvo que Pemex no está funcionando adecuadamente, por lo que necesita participación de la iniciativa privada en temas de exploración, transportación y refinerías, y el tema del Gas Shale sea analizado con detalle por su alto costo y posible rendimiento.

En México se importa el 34 por ciento de gas y a un alto costo; la luz es 25 por ciento más cara que en Estados Unidos, y si se le retira el subsidio sería 75 por ciento más costosa. Además se importa 49 por ciento de las gasolinas, las cuales tienen un subsidio de 210 mil millones de pesos, detalló.

Miriam Grunstein, académica del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), expresó que dado que en el país hay una regulación laxa en la materia y Pemex tiene una política inconsistente "se podría pagar un costo muy alto por explotar yacimientos de Gas Shale".

Durante su intervención, afirmó que no tiene sentido que México se abalance a la explotación del gas de esquisto, porque tiene otros yacimientos que son explotables.

Sin embargo, dijo, se debe crear un marco jurídico general para la explotación de estos hidrocarburos, donde se establezca que las reglas ambientales y de seguridad no son las mismas para los convencionales y los no convencionales, y el monitoreo de estas empresas es costoso.

Aroa de la Fuente López, integrante de Fundar-Centro de Análisis e Investigación, resaltó que por el momento no es rentable la producción de este gas, pues para un sólo pozo México requiere entre 20 y 25 millones de dólares, lo que supera los costos de Estados Unidos que están entre tres y 10 millones de dólares.

Detalló que datos de Pemex indican que de 2012 a 2016 se necesitarán invertir 30 mil millones de pesos sólo para la evaluación de estos yacimientos. Además, dijo, la industria gasífera de Estados Unidos ha reconocido que 80 por ciento de los pozos perforados pueden resultar económicamente inviables.

Se pronunció por la implementar una reforma energética sustentable, pues el modelo basado en hidrocarburos es el principal causante de las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que contribuye con 67.3 por ciento.

Fabio Barbosa Cano, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, sostuvo que en Estados Unidos la explotación de esquistos ha sido importante, pues ha permitido un repunte en la producción de hidrocarburos y sólo exporta a México y Japón.

Precisó que México es una nación aceitera porque su producción de gas es pobre y lo ha importado, y a pesar de los programas creados desde el sexenio de Ernesto Zedillo no ha otorgado autosuficiencia, ya que la producción mexicana de gas es de 6.5 millones de pies cúbicos diarios.

Íñigo Martínez Peniche, tutor de la especialidad de Política y Gestión Energética y Medioambiental de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), expresó que en el análisis de la reforma energética el fracking o fractura hidráulica tendrá múltiples desafíos económicos, sociales, ecológicos y jurídicos para incrementar la participación de estas tecnologías en el país.

A su vez, la Alianza Mexicana contra el Fracking entregó a diputados y especialistas un documento en el que resalta que ante los retos que supone el agotamiento de hidrocarburos, los problemas asociados a su explotación a los no convencionales y el cambio climático, la reforma energética que el país necesita no debe acotarse a aumentar la producción de petróleo y gas.

Por el contrario, afirmó, la seguridad energética del país y el cumplimiento de los acuerdos internacionales y nacionales en materia de mitigación del cambio requieren de una reforma cuyo eje rector sea la transición hacia una matriz energética con mayor participación de energías limpias y renovables.

En esa transición no debe haber cabida para la explotación de hidrocarburos provenientes de fuentes no convencionales, como es el caso del gas de esquisto, también conocido como Gas Shale, pizarra o lutita.

La Comisión Especial para el Desarrollo Sustentable precisó en un documento que México podría ahorrar hasta 259 mil millones de dólares (monto de las importaciones de gas en 2013), al abastecer su demanda interna con Gas Shale.

Indicó que de acuerdo con Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos las importaciones de gas natural aumentaron 37 por ciento a tasa anual en 2012, mientras que la producción de este hidrocarburo cayó cuatro por ciento en el mismo periodo.

Además, subrayó que México carece de una estrategia para explotar sus reservas de Gas Shale, pues le faltan recursos y un marco normativo para extraerlo de manera rentable y segura con el medio ambiente.