Abandonan líderes indígenas hondureñas sus comunidades por violencia

Dos líderes indígenas hondureñas se vieron obligadas a abandonar sus comunidades debido a factores como la violencia o a la persecución judicial en su contra.

Consuelo Soto, dirigente de los indígenas Tolupanes que habitan el departamento de Yoro, en el norte de Honduras, abandonó su comunidad luego que en agosto pasado tres de sus compañeros fueron asesinados, cuando realizaban una toma de carreteras.

Hombres armados dispararon contra manifestantes que tomaron una carretera en protesta por la instalación de mineras en sus territorios, causando la muerte de los tolupanes Ricardo Soto, de 40 años; Armando Fuez, de 46, y María Enriqueta Matute.

"Me salvé de milagro, no es fácil, no es lo mismo estar en mi casa, que lejos, pero al mismo tiempo si regreso, iría directamente a morir", reveló la líder indígena a C-Libre, una organización de periodistas que tiene su sede en Tegucigalpa.

Soto forma parte de la tribu de Locomapa, comunidad del departamento de Yoro donde viven unos mil tolupanes en un área de 464 hectáreas de tierra, distribuidos en 19 caseríos y en condiciones de extrema pobreza.

Los tolupanes luchan contra la desforestación de sus bosques por parte de compañías mineras y empresarios madereros, acotó Soto.

Por otra parte, la dirigente indígena lenca Berta Cáceres salió de su comunidad luego que un tribunal de justicia de la ciudad de La Esperanza, departamento de Intibuca, le dictó auto de prisión el viernes pasado.

La corte ordenó la detención de Cáceres por considerar que la dirigente instiga a los indígenas a protestar contra la instalación de una hidroeléctrica en ese sector del occidente de Honduras.