Aplaude activista de EUA propuesta de impuesto al refresco en México

El activista y pionero en la iniciativa de impuestos a los refrescos en Estados Unidos, Jeffrey Ritterman, dijo que México está ante la oportunidad se convertirse en líder mundial en esta materia si la Cámara de Diputados aprueba un impuesto de 10 por ciento a estas bebidas azucaradas.

En conferencia de prensa, organizada por El Poder del Consumidor, aplaudió la propuesta que se ha presentado ante los diputados mexicanos, pues hay evidencia científica de que el consumo de refresco aumenta 20 por ciento el riesgo de tener un infarto al miocardio y es causa de obesidad y diabetes tipo 2.

El cardiólogo y vicepresidente de la agrupación civil Médicos para la responsabilidad Social, en San Francisco, indicó en el poblado de Richmond, California, se impulsó la iniciativa de impuestos "centavo por onza", pero los refresqueros invirtieron millones en una contra campaña.

"Invirtieron 2.5 millones de dólares en un poblado de 100 mil habitantes, acapararon todos los espectaculares con campañas alusivas que se les quería privar a los pobres del pequeño lujo de comprar un refresco y de que a los pequeños comerciantes se les quitaría una importante fuente de ingresos", expresó.

Ritterman explicó que las grandes compañías elevan temporalmente sus compras de azúcar para adherir a su lucha a los cañeros, y argumentan que la obesidad y el sobre peso es multifactorial, por lo cual no se le puede atribuir sólo al consumo de bebidas endulzadas.

En ese sentido, adelantó cuáles serán los argumentos y el gasto millonario en cabildeo que harán las productoras de refrescos en México, por lo que pidió no olvidar que a la larga el ahorro en la atención de enfermedades crónico degenerativas será mayor a lo que ahora puedan ofrecer esas empresas.

A su vez, el director de El Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo, consideró que las organizaciones que defienden el derecho a decidir lo que cada persona consume, responden a los intereses de las refresqueras.

Añadió que poner impuesto al refresco sería una medida positiva para desalentar su consumo, y para que lo recaudado se utilice en la instalación de bebederos de agua potable en escuelas, así como en educación nutricional.