Ante la crisis no podemos lavarnos las manos: Papa Francisco

El Papa Francisco advirtió hoy que ante la crisis económica no puede imperar la resignación y el pesimismo, porque no involucrarse en este tiempo histórico es "lavarse las manos" como Poncio Pilatos.

Esto durante un encuentro con representantes del mundo de la cultura en Cagliari, la capital de la isla italiana de Cerdeña, que Jorge Mario Bergoglio visitó este domingo para rezar ante la Virgen que dio el nombre a la ciudad de Buenos Aires.

"Es un gravísimo error no involucrarse en la dinámica actual de la historia, denunciando solamente los aspectos negativos. Esta concepción pesimista de la libertad humana y de los procesos históricos lleva a una especie de parálisis de la inteligencia y de la voluntad", dijo.

"La desilusión lleva a una especie de fuga, a buscar islas o momentos de tregua. Es algo parecido a la actitud de Pilatos, lavarse las manos", agregó, hablando en italiano.

Sostuvo que esa es una actitud que parece pragmática pero que, en los hechos, ignora el grito de justicia, de humanidad y de responsabilidad social y lleva al individualismo, a la hipocresía, cuando no a una especie de cinismo.

El líder católico se reunió con los intelectuales en el aula magna de la Pontificia Facultad Teológica de Cagliari y allí sostuvo que la crisis puede convertirse en un momento de purificación, un momento para replantear los modelos económico-sociales.

Antes se había encontrado con un grupo de pobres y encarcelados en la catedral de Cagliari, a quienes pidió no dejarse robar la esperanza y seguir adelante.

Con ellos sostuvo que sin solidaridad no hay futuro para ningún país, para ninguna sociedad, no para el mundo.

Según el Papa, la caridad no es asistencialismo sino una elección de vida, una forma de ser, de vivir, es la vía de la humildad y de la solidaridad.

"La humildad de Cristo no es moralismo o un sentimiento, la humildad de Cristo es real, es la elección de ser pequeños, de estar con los pequeños, con los excluidos, de estar entre nosotros. ¡Y no es ideología!", precisó.

"No podemos seguir a Jesús por la vía de la caridad si antes que nada no nos queremos entre nosotros, si no nos esforzamos para colaborar, para comprendernos recíprocamente y para perdonarnos, reconociendo cada quien los propios límites y las propias equivocaciones", apuntó.

Lamentó que, en ocasiones, existe arrogancia en el servicio a los pobres y algunos instrumentalizan a los pobres por intereses personales o del propio grupo.

"Esto es humano, pero no está bien: esto es pecado, sería mejor que se quedaran en casa", insistió.